Radares y ‘show’
Las explicaciones en torno al tema de la compra de 19 radares al grupo italiano Selex parece más bien un “show” mediático para tratar de desprestigiar al anterior gobierno, que un caso concreto de corrupción.
Una revisión desapasionada de los hechos revelan que fue la anterior administración del Ministerio de Seguridad la que hizo tres pruebas en diferentes meses para verificar el alcance de los radares y advirtió que debían calibrarse porque no tenían la cobertura pactada en los contratos.
El propio contrato establece los parámetros para resolver las diferencias entre las partes. Lo que sigue es exigir que se hagan los ajustes al equipo y de no lograrse, entonces, reemplazarlos.
Al mismo tiempo, suena ridículo que altos cargos del Senan aleguen ahora que no tenían conocimiento de los aspectos técnicos de los equipos, cuando son ellos y no un ministro-abogado, los que son expertos en la materia. La única excusa valedera para esos funcionarios es que fueran meros convidados de piedra que apoyan lo que sea, dependiendo de quién sea el jefe del momento.
También resulta increíble que destacadas figuras del actual gobierno —en su afán de protagonismo y figuración— alerten a las mafias sobre las potenciales deficiencias de nuestros controles de seguridad para que estas sean aprovechadas por los traficantes de narcóticos. Los reclamos bien pudieron hacerse por los canales diplomáticos respectivos y sin revelar tantos detalles técnicos que a la postre solo benefician a los delincuentes que tienen recursos y equipo para aprovechar cualquiera debilidad.
Del anterior gobierno, lo cuestionable sería el desembolso de parte de fondos del contrato, sin haberse completado la instalación satisfactoria de siete de los 19 radares.
Ahora, lo que corresponde es reclamar a Selex que cumpla lo pactado y dejar a un lado tanto “show”.
