Opinión - 28/12/14 - 12:00 AM

Rescate del olvido #371. Al gran maestro y amigo Eudoro Silvera

Por: Por:José Morales Vásquez / Investigador de arte -

Pedro Prados se refiere al pintor Eudoro Silvera de la siguiente manera: “Podría decirse que Eudoro Silvera es el artista que con mayor fuerza y singularidad caracteriza la evolución final de su generación. Nace Silvera en la ciudad de David el 7 de mayo de 1917. Estudia en la Escuela Nacional de Pintura entre los años 1935 a 1937, estudios que alterna con la música y el canto. Luego se traslada a Nueva York y realiza estudios en la “Cooper Union” en donde expone en 1942.

ESPECULACIÓN SOBRE EL ANCLA

Por un tiempo se dedica al dibujo y a la caricatura, en donde gana reconocimiento público por la agudeza de sus personajes. Sus pinturas, por el contrario, recogen un patetismo conmovedor y magnético. Sus rostros alargados y miradas piadosas rememoran los íconos cristianos de la Primera Edad Media. Al respecto dice Renato Ozores: “…ofrecen casi todos un tipo de simbolismo altamente sugestivo. Las figuras alargadas, deformadas, en actitud estática o en movimiento —gesticulación o grito— tienen siempre un poder evocador que emociona intensamente.”

Obras como “Cristo demagógico” confirman esta aseveración de Ozores. Otros trabajos que anuncian una conformación geométrica de la figura mantienen esta misma característica dramática, al igual que témperas en las que recoge pasajes de la piadosa veneración de la fiesta pascual.

Este ciclo de la plástica nacional, cuyo cierre coincide con la primera mitad del siglo XX, condensa diversas tendencias estéticas y técnicas que van desde la marcada influencia del neoclasicismo hasta las primeras manifestaciones del cubismo y el neofigurativismo, tendencias que contribuyen a delinear la revisión crítica que se inicia con los planteamientos innovadores que la generación de los años cincuenta va a incorporar en un esfuerzo por establecer nuevos derroteros en la pintura”.

Manuel E. Montilla en su BREVIARIO DEL ARTE EN CHIRIQUÍ, se refiere al pintor así:

EUDORO (LOLO) SILVERA (David, 1917) y GUILLERMO TRUJILLO (Horconcitos, 1927). Con personalidades diferentes, ambos se han caracterizado por su versatilidad, carácter investigativo y amplísima cultura. Ambos han afincado sus vidas y desarrollado su trabajo en la ciudad de Panamá. EUDORO SILVERA es un verdadero hombre de Renacimiento, pintor, escritor, músico, periodista, maestro de Belle Canto, traductor, creador de la caricatura política en Panamá, a sus 92 años continúa pintando con el vigor y la pasión de un demiurgo. Estudia dibujo de la mano del maestro Roberto Lewis, en Panamá; en la Cooper Union de Nueva York se especializa en pintura; en la Juilliard School of Music adquiere un título en canto de “lieder”. En 1962, becado por el Gobierno Federal de Alemania, estudia grabado y litografía en la Academia de Artes Plásticas de Múnich. El arquitecto Erik Wolfschoon anota: “Silvera comparte la actitud de Tamayo y Lam, que es – o fue en algún momento – la de Torres-García, Pettoruti y Matta. La primera obra que expone en Panamá, luego de extensos estudios en Nueva York, es el fruto de una exploración, intensa y concentrada, sobre la posibilidad de un lenguaje artístico panameño, pero también universal. Piñas, mangos y cocos son, antes que nada, objetos corpóreos susceptibles de una síntesis estructural. En este proceso se ensayan las más diversas permutaciones plásticas, pero sin perder nunca el camino que conduce de vuelta a las cosas tangibles; es más, hasta pudiera afirmarse que se incrementa el sentido de la realidad natural”. – agregando – “El más clásico de nuestros artistas contemporáneos, es asimismo, a quien corresponde orientar y vitalizar la tradición-moderna. ”La pintura de SILVERA es un mar embravecido, con profundas oscuridades, donde la luz incide sorpresiva y demarca esas regiones íntimas, marcadas en el espejo, que encontramos en estupor permanente, en devastación perpetua. No obstante, en algún recodo visual pernocta la esperanza, se agazapa la ilusión. Es la magia bizarra que nos permite regresar a nuestro Edén personal o a nuestro infierno eterno. Ni Dios puede librarnos, ni nosotros queremos salvarnos.

Tomado de: http://newsofcontemporaryart.blogspot.com/2008/06/manuel-montilla-sobre-la-situacion.html

Continúa.