Opinión - 20/5/16 - 12:00 AM

Ricos y legalistas 3

Por: Carlos Singares e Itzel de Singares Siervos del Señor -

¿Cómo nos damos cuenta de que el joven rico de Mcos 10:17-31 es un legalista? En la pregunta que le hace a Jesús: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”.

Los neofariseos de las sinagogas de Satanás tienen metido entre ceja y ceja que son ellos los que tienen que hacer su obra de inmundicia para garantizarse la salvación.

Blasfeman con esta doctrina del demonio, pues nadie es salvo por obras, Efesios 2:8-9. Leamos Santiago 2:14-22, que dice: “¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”.

Este pasaje es muy recurrido por los legalistas fariseos para justificar su presunto servicio a Dios y sus obras de inmundicias. Pero al final del pasaje, en los versículos 21-22, se aclara todo: “¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?”.

Mateo 7:17 dice: “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”.

El árbol malo de la falsa doctrina de la prosperidad y todas las filosofías mundanas de los falsos apóstoles no dan ni darán jamás buenos frutos.

Por eso ustedes ven que sus frutos son de codicia, avaricia, lujuria, mentira y blasfemia. Citamos Romanos 11 del 6 al 10: “Pero si es por gracia, no es por obras, porque si no, la gracia no es gracia; y si es por obras, no es por gracia, porque de otro modo, las obras no son obras”. Versículos 9-10 rematan: “David dice: “Sea su mesa delante de ellos por trampa y su recompensa por piedra de tropiezo; que se oscurezcan sus ojos para que no vean, y sus lomos estén siempre encorvados”.

El mensaje es Mateo 3:8: “Por tanto, den frutos que sean considerados dignos de arrepentimiento”. Nuestros frutos son de Cristo, no son nuestros, pues al estar en obediencia, es Cristo el que da frutos a través de nosotros. Amén.