Opinión - 31/7/14 - 12:30 AM

Sorpresas

Redacción

A pesar de las declaraciones optimistas de las partes involucradas, hay un hecho cierto: persisten las demoras y contradicciones entre los distintos actores de la ampliación del Canal de Panamá.

Por un lado, los obreros planteando reivindicaciones que —al margen de que puedan ser justas o no— ocasionan demoras la obra, ya de por sí retrasada. Por otro lado, el consorcio Grupo Unidos por el Canal insiste en sus reclamaciones por sobrecostos.

Panamá tiene una gran responsabilidad con la comunidad marítima internacional, que tiene los ojos puestos en el desenvolvimiento de la magna obra; además de que ya estamos a poco menos de un mes para conmemorar los 100 años de la apertura de la vía interoceánica.

Ahora, el administrador de la Autoridad del Canal, Jorge Luis Quijano, desayuna al país al revelar que el consorcio podría declararse en bancarrota antes de que se firme el acuerdo definitivo con base en el memorando pactado en marzo pasado, y que permitirá terminar el tercer juego de esclusas en diciembre de 2015.

Bonito regalo a la comunidad internacional y al pueblo panameño sería esa hipotética quiebra que, como ave agorera, anuncia Quijano.

Es necesaria una movilización nacional y patriótica para impedir que el Grupo Unidos por el Canal escurra el bulto y nos deje colgando, ya la obra tiene un avance general del 76%. Es poco lo que falta, que no nos salgan con desagradables sorpresas.