Torrijismo
Llama la atención que en la pugna interna que sacude el opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD) surge con frecuencia la palabra “torrijismo”, como una suerte de fórmula mágica o receta de chamán para la solución pronta de sus problemas internos.
Unos y otros dicen: “hay que volver al torrijismo” o “retomemos las prácticas torrijistas”. Lo cierto es que Panamá es una nación con porcentaje altísimo de población joven, ciudadanos que no vivieron la época en que los militares encabezados por Omar Torrijos dieron el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968 que secuestró la democracia por 21 años
Los libros de historia muy poco cuentan de estos hechos. Los más viejos, cuando se dio la asonada cuartelaria de 1968, tal vez eran muy jóvenes para recordarlo. Es preciso recalcar que la praxis política del llamado “torrijismo” no fue otra cosa que la conculcación de las libertades públicas, la eliminación de los partidos políticos, el control férreo sobre la prensa y la muerte o exilio de opositores políticos.
Fue necesaria una invasión extranjera para que los panameños nos sacudiéramos de esos “torrijistas”.
Es por ello que el PRD, si quiere sobrevivir a los nuevos tiempos, debe de dar un verdadero golpe de timón a su estrategia, dar un giro de 180 grados, pedir perdón por los crímenes de la dictadura militar, desechar a los que añoran el pasado y convertirse en un partido verdaderamente moderno e ideológico, capaz de ponerse a tono con el siglo XXI.
