Van para el cielo y llorando
Se vendieron en la campaña electoral de 2014 como “El Pueblo Primero”. Engañaron al pueblo humilde panameño que eran los pulcros, impolutos y sacrosantos en la lucha contra la corrupción. Que debemos mirar al cielo para ver las bendiciones que bajarán desde lo alto. Así, de lo maravilloso que sería el país, uno pensaría que está en el Paraíso. Hoy, la realidad es otra. Una cruda verdad. Nada de nada.
Noten que en la clase dirigente del gobierno de turno hay una acomodada oligarquía empresarial, de cuna de oro y que nunca ha sufrido páramos. Algunos de ellos formaron parte de empresas y consorcios, bufetes o clubes cívicos que donaron dineros al mandatario en el poder para ganar hace dos años. Ahora, encumbrados en el Olimpo, miran al resto de los mortales como inferiores, que viven a costa de los subsidios sociales.
Muy desafortunadas fueron, por ejemplo, las palabras de un ministro en San Felipe, el cual dijo en entrevista al oficialista diario La Prensa que la gente se quejaba mucho, pese a vivir bien y todo gracias a los logros de esta administración varelista: “Van para el cielo y van llorando”, dijo el funcionario. De inmediato, las redes sociales y la opinión pública comenzaron a cuestionar semejante declaración, bastante insultante incluso para los propios votantes que apoyaron a quien detenta el poder, hoy en día.
Claro, no tardaríamos en ver que en el Círculo Cero del varelismo iba a calar fuertemente esa declaración discriminatoria. Tras una protesta de moradores en Curundú, en la que se pedía a las autoridades la reparación de algunos edificios por filtraciones de aguas negras o daños estructurales, vino otra funcionaria varelista a cuestionar a los manifestantes. Es más, hasta dijo la señora que “si fuera ella el presidente, mandaría de nuevo a las barracas a los curundueños”. Cosa más grande.
Tan grave e impactante fue el repudio popular que, sospechosamente, la cuenta de Twitter de la funcionaria ñame fue cerrada. Y si uno buscaba más, notaría que la dama está relacionada con el asesor presidencial del Excelentísimo. Bueno, entonces ¿por qué opinan? No todos en el país pueden pagar ni cincuenta dólares de alquiler debido a la difícil situación económica y solo basta ir a las comarcas indígenas para ver la miseria en algunos lugares apartados.
En desazón social aumenta y el Pueblo quiere soluciones a sus problemas. No cuentos. Si protestan, es por algo: ya no confían en los discursos pomposos, con promesas y más promesas. ¿No que la campaña quedó atrás en 2014?
Panameño. En 2019 puedes cambiar esto. Se prepara la senda para que un nuevo periodo de cambios venga, para bien de todos. Y sigamos caminando en los zapatos del pueblo, Dios mediante. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...
