Vida - 15/5/26 - 04:50 PM

Ocelotes, monos y osos hormigueros de cámaras trampas inspiran a científicos

El proyecto de monitoreo a largo plazo de mamíferos en la Isla Barro Colorado (BCI), es uno de los sistemas de cámaras trampa más singulares de los trópicos y el primero de su tipo.

 

Por: Redacción/Vida -

Ocelotes, monos y osos hormigueros captados por cámaras trampa en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá inspiran a una nueva generación de científicos tropicales.

Glitter era un ocelote hembra que vivía en Isla Barro Colorado (BCI) con su cría de tres meses, Globug, cuando fueron fotografiadas por primera vez por una cámara trampa en el 2017. Tres meses después, Globug y su madre fueron fotografiadas de nuevo. Para entonces, la cría había crecido considerablemente.

Esta valiosa información es solo un ejemplo de los datos recopilados durante los 44 años de un proyecto de monitoreo a largo plazo de mamíferos que pronto será dirigido por Claudio Monteza, investigador posdoctoral del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT) de Panamá y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal.

El proyecto fue creado en 1982 por Jacalyn Giacalone y Gregory Willis, su marido y compañero de investigación. 

El primer censo realizado por Giacalone y Willis consistió en registrar visualmente los mamíferos a lo largo de 100 km de transectos de senderos. Repitieron este censo una vez al año durante la estación seca y utilizaron los datos para crear una lista de animales de la isla y registrar la abundancia y la actividad de las especies. Aunque los censos se realizaban tanto de día como de noche, Giacalone y Willis observaron que los ocelotes y otras especies nocturnas no estaban bien representados en los datos. Esto motivó a Willis a complementar su monitoreo visual con la instalación de un sistema de cámaras trampa que puso en marcha en 1994.

LEE TAMBIÉN: Cae 99% el flujo migratorio en Lajas Blancas

Los ocelotes son depredadores importantes en los ecosistemas neotropicales, pero son muy esquivos y difíciles de estudiar. Dado que BCI ha sido una estación de investigación del STRI durante más de 100 años, ofrece un entorno ideal para el monitoreo de los ocelotes y otros mamíferos en un entorno libre de caza, y rápidamente los investigadores obtuvieron su primera fotografía en blanco y negro, en película, de una hembra de ocelote, a la que llamaron Oreja porque tenía una oreja rasgada. Se dieron cuenta de que Oreja también tenía un patrón de manchas particular que les permitía identificarla individualmente a ella y a otros ocelotes.

Más tarde crearon el “Cat-A-Log” (Gatá-Logo) para identificar a los ocelotes individualmente y sus relaciones, y especialmente para rastrear las generaciones de madres y crías, ya que solían aparecer juntas en las fotos. Giacalone identifica a los ocelotes individualmente gracias a sus extraordinarias habilidades de reconocimiento, una tarea que la IA no ha logrado realizar correctamente hasta ahora, pero el proyecto está trabajando en su entrenamiento para su uso futuro.

BCI no solo es uno de los bosques tropicales más estudiados del mundo y sede de muchos otros proyectos de monitoreo a largo plazo —como los censos de polen, artrópodos y árboles en la parcela de dinámica forestal de 50 hectáreas, que forma parte de la iniciativa de la Red de Observatorios Globales de Bosques del Smithsonian (ForestGEO)—, sino que este proyecto de cámaras trampa es el primero de este tipo que se ha mantenido a largo plazo. Desde entonces, se replicado por muchos otros y se ha convertido en una técnica estándar utilizada en numerosos lugares más allá de BCI.

Además, el uso de cámaras trampa abrió la posibilidad de estudiar el ciclo vital, los territorios y las interacciones de muchas especies de mamíferos. A medida que la tecnología avanzaba, el proyecto evolucionó con ella, pasando de las cámaras analógicas de película y cinta a las cámaras fotográficas y videocámaras digitales en el 2002. En el 2008, las cámaras trampa digitales con imágenes infrarrojas y baterías de larga duración permitieron crear una red de 24 cámaras de rastreo que grababan casi las 24 horas del día durante todo el año.

El proyecto Proporciona información clave sobre las funciones ecológicas de las diferentes especies de mamíferos como dispersores de semillas, depredadores y herbívoros, así como sobre los efectos de la variabilidad en la fructificación anual sobre las poblaciones de mamíferos. El proyecto ha generado conocimientos sobre la ecología del ocelote, incluyendo su longevidad, reproducción, dieta, depredación, interacciones sociales, áreas de distribución, población, uso de las letrinas para la comunicación —lo que a Giacalone le gusta llamar “pipi-mail”— y mucho más.

En la actualidad, el estudio del monitoreo de mamíferos en BCI se ha ampliado para incluir cámaras trampa en el dosel forestal, lo que permite a los investigadores explorar la conexión entre el suelo del bosque y las copas de los árboles. Este trabajo lo están llevando a cabo el STRI y Lester Rodríguez, investigador del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, en colaboración con Claudio Monteza.