Inician hoy el juicio del siglo

Después de casi tres meses, el llamado "juicio del siglo" en Brasil inicia hoy lunes, su última etapa, con 25 de los 37 acusados ya condenados por

Brasilia/ EFE /

Después de casi tres meses, el llamado "juicio del siglo" en Brasil inicia hoy lunes, su última etapa, con 25 de los 37 acusados ya condenados por su participación en corruptelas que en 2005 hicieron tambalear al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

El Tribunal Supremo seguirá este lunes con el análisis de los cargos de asociación ilícita contra 13 de los 37 acusados, lo cual supone el último de los siete capítulos en que se dividió un proceso que, desde el pasado 2 de agosto desveló numerosas irregularidades ocurridas entre 2002 y 2005.

Los principales acusados en esta última fase son el exministro de la Presidencia José Dirceu, un hombre de la mayor confianza de Lula y su "brazo derecho" durante décadas, el expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) José Genoino y el antiguo tesorero de esa formación Delubio Soares.

Hasta ahora, solamente presentaron su parecer en este capítulo el instructor, Joaquim Barbosa, y el revisor, Ricardo Lewandowski, que mostraron diametrales diferencias en relación al caso.

Barbosa pidió condenar a once de los trece acusados, mientras que Lewandowski se pronunció por exculpar a todos, convencido de que la acusación no ha sido capaz de probar que en la época se estructuró una "sociedad para delinquir".

Esas divergencias serán discutidas por los otros ocho miembros de la corte a partir de mañana y una vez concluida esa fase los jueces deberán comenzar a debatir las sentencias que serán aplicadas a cada uno de los 25 reos considerados culpables.

También deberán decidir cómo resolver los empates registrados en torno a la situación de seis acusados, entre los cuales destaca el caso del exministro de Transporte Anderson Adauto, quien responde por lavado de dinero.

El proceso estableció que, como sos tuvo la denuncia formulada por la fiscalía, una vez que el PT llegó al poder con Lula en las elecciones del 2002, estructuró una red de corruptelas volcada al soborno de diputados.

Buena parte del dinero, cifrado en más de 150 millones de reales (unos 75 millones de dólares al cambio actual) tuvo origen público y nunca fue declarado a las autoridades fiscales o electorales.

El tribunal separó a los responsables de las corruptelas en tres núcleos.Uno político, dirigido por Dirceu, Genoino y Soares; otro que ha sido definido como publicitario, que encabezaba el publicista Marcos Valerio Fernandes, y un tercero catalogado de financiero, que tenía como brazo al Banco Rural (privado).