Familia
Con la celebración del Día del Padre el pasado domingo, se da inicio en mi Panamá, el país de las oportunidades, a la Semana de la Familia, establecida con el objetivo de promover los valores morales y cívicos para lograr una plenitud de vida.
Hoy, la opinión pública se centra en temas vinculados con el país, pero que se ventilan a nivel internacional, sin embargo, quiero aprovechar el inicio de semana para referirme a la familia como núcleo de la sociedad, ente que bien llevado, con valentía, esfuerzo y dedicación, puede entregarle al país mejores ciudadanos, con valores y comprometidos.
Cuando hay voluntad, se pueden lograr muchos resultados positivos. Los padres tienen una gran responsabilidad para con sus hijos, estén con su pareja o no. Y es que es tan sencillo como abrazar a su hijo o hija, transmitirles seguridad y respaldo; decirles te quiero; conversar con ellos, enterarse de sus proyectos, que los hijos sientan la seguridad de que cuentan con sus padres; aunque sean mayores de edad, ellos siempre necesitan saber que cuentan con sus progenitores y que estos les aman.
El fin de semana pude ser testigo de la alegría que sentía un niño, hoy ya un adolescente, cuando estaba transmitiéndoles a sus amistades que su mamá había regresado, que ya estaba en casa compartiendo con él y su hermano menor; jóvenes que por tres o cuatro años vivieron de lo que los vecinos y las amistades le podían dar, ya que su madre, por un error que cometió, tuvo que pagar una deuda con la sociedad, decisión mal tomada y que le alejó de sus hijos menores.
Este ejemplo que les comparto me hace plantear que la mayoría de los problemas sociales mejorarían si los adultos se enfocaran en fortalecer a la familia. Una orientación oportuna de seguro que evitaría los divorcios y, por ende, familias desintegradas. Es allí donde se debe promover el matrimonio como ejemplo de integración y entrega para sostener a las familias.
Ante la presencia de hechos que ponen en riesgo a la familia, es el tiempo oportuno para darle relevancia y el valor que se merece el núcleo de la sociedad. Que sea propicia la semana para el cambio en beneficio de los hijos y la reconciliación a favor de la familia.