Opinión - 06/6/17 - 12:00 AM

Fraude

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El exmagistrado y exfiscal electoral, Gerardo Solís, mostró su preocupación de un fraude en las elecciones del 2019 y dejó entrever que en los pasados comicios se alteraron los resultados para favorecer al actual presidente Juan Carlos Varela, que como es público y notorio, durante el proceso eleccionario todas las encuestas de opinión, lo ubicaban en un lejano tercer lugar frente a los otros contrincantes.

Los señalamientos de Solís no pueden caer en saco roto ni ser echados al olvido, más si a los mismos les sumamos las declaraciones del hacker informático de nacionalidad colombiana, Andrés Sepúlveda, que hace un año dijo que intervino en los resultados de las elecciones en varios países incluyendo Panamá.

Como es sabido, la cultura del fraude político imperó en Panamá desde muy antiguo, al punto que en las elecciones del año 1906, tenía la república tres años apenas de existencia, se denunció un gran robo electoral a la oposición de esa época.

En los años 50 y 60, el robo de urnas a mano armada era un hecho frecuente. Se crearon grupos de varilleros que irrumpían violentamente en los centros de votación para burlar la voluntad popular.

Con el desarrollo de la tecnología, estos vicios de la política se han hecho más finos y sofisticados. Ya no es pistola en mano que se alteran resultados, sino utilizando sofisticados programas informáticos en manos de expertos hackers.

Tempranamente, en el año 2014, el abogado Rodrigo Sarasqueta presentó documentación que revelaban serias alteraciones numéricas en el acta de proclamación presidencial y cuestionó al presidente de la junta nacional de escrutinios, quien nunca dio explicaciones satisfactorias sobre esas inconsistencias.

Hoy el fantasma del fraude electoral vuelve a rondar y es necesario que Solís diga y explique a fondo lo que sabe sobre esto, ya que burlar la voluntad popular y poner a un impostor al frente de un país para llevarlo al despeñadero es un delito gravísimo, por el que deben responder los autores, cómplices y participes.