Opinión - 01/7/17 - 12:00 AM

Promesas huecas

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Hoy, Juan Carlos Varela Rodríguez cumple su tercer año en el poder. Las promesas reiteradas en sus discursos, como el que debe rendir hoy ante la Asamblea Nacional, son letra muerta, falacias, incumplimiento y decepción.

Prometió tolerancia y hace todo lo contrario; prometió respetar la libertad de expresión y no soporta los cuestionamientos; se irrita y promueve el cierre de diarios no plegados a su gestión como los del Grupo Epasa, utilizando para ello a militares a su servicio y a una Procuraduría que fabrica delitos precedentes para desprestigiar a los medios de comunicación adversos al dictadorcito con careta de demócrata.

Para hoy en la Asamblea Nacional, el dictadorcito volverá a poner al frente del Órgano Legislativo al diputado que señale su dedo y las bancadas opositoras, plagadas de traidores y diputados que tienen el cerebro en el bolsillo, volverán a defraudar e iniciarán otro periodo de gestiones, sin cumplir su rol fiscalizador.

No importa quiénes sean designados en la junta directiva del Palacio Justo Arosemena, salvo contadas excepciones, no cambiará el comportamiento de una Asamblea complaciente, cobarde y hambrienta de donaciones y contratos.

Es una Asamblea donde se simula ser oposición, pero que en realidad son enamorados con el poder, donde no existen diputados de oposición, sino donde solo hay bancadas oficialistas permanentes.

Juan Carlos Varela Rodríguez volverá hoy a enumerar su lista de logros y fantasías; volverá a prometer la constituyente; dirá que la economía está volando…en su mente probablemente, y que Panamá requiere de una unidad, que él fabrica a punta de persecución a sus adversarios.

Odebrecht, quizá será la palabra ausente de su discurso. Varela informará sobre lo que se le antoje, pero el nombre de la compañía brasileña será vedado. No aclarará si fue el presidente presionado por la constructora para frenar la asistencia judicial en lo de Lava Jato. Tampoco dirá nada sobre los dichos de su exministro consejero de que recibió donaciones del conglomerado con sede en Salvador de Bahía. El pueblo panameño no debe esperar hoy gran cosa de un presidente que alega que ganó los comicios de 2014 y por ende nadie puede cuestionarlo si le paga una cirugía estética a su jefe de espionaje. Ese es el pensamiento que distingue a un Juan Carlos Varela, que pronto dejará las mieles del poder que ha venido disfrutando desde hace 8 años: 5 como vicepresidente y 3 como mandatario.