Opinión - 23/6/17 - 12:00 AM

Quejoso

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Voy a disfrutar mi desayuno en un restaurante cuando un ruido intenso penetra mis oídos. ¿Qué pasó? Los que administran el lugar decidieron hacer reparaciones a plena mañana. ¿Por qué no hicieron eso antes de abrir el local? Recuerdo que hace poco escuché que se dará importancia en Panamá a la llamada “contaminación ambiental por ruidos”. Me resigno a desayunar con un taladro penetrándome la cabeza porque no quiero parecer un viejo quejoso. Entonces noto que un joven a metro y medio de mi mesa está limpiando con ácidos la base de metal de unas sillas. Pienso que ese material me podrá causar alergia o darle mal sabor a mis huevos revueltos. Aprieto la boca para no quejarme ante esta falta de higiene a las diez de la mañana. Trato de disfrutar mi café cuando veo que ponen unas escaleras en el sitio donde se hace fila para los pedidos. Desean colocar unos anuncios de comida. Menos mal que ya yo hice mi pedido…

Al terminar, decido ir al baño para lavarme manos y boca porque otros no tienen por qué saber qué desayuné. ¡Caramba! Unos triángulos amarillos de plástico señalan que no se puede usar. Pregunto al joven la razón. Es que todavía no ha secado el piso que fue desinfectado. Decido arriesgarme a una caída porque necesito el baño. Camino con cuidado y ruego que no me dé un resbalón. Mientras no me preocupaba por el aire lleno de desinfectante y contento por no ser alérgico a ellos, pensé que en algunos supermercados ponen mercancía… ¡al mediodía! Varias veces les he llamado la atención porque obstaculizan mi circulación y veo bocas torcidas. Imagino que pensarán que soy un ¡viejo quejoso! Vuelvo a mi puesto y una estridente música afecta mi digestión. No soy enemigo de la música ambiental, pero un restaurante no es una discoteca. Hace poco, una señora mayor se quejaba de esto en el mismo lugar.

Van a ser las once de la mañana y faltan diligencias por hacer. Debo caminar con cuidado por la acera del sitio… porque la llenaron de agua para limpiarla. Ya le dije al joven hace días que lave más temprano porque incomoda a los clientes. Con cuidado decido caminar hacia el auto y noto que una manguera está obstaculizando mi paso. Valiente me dispongo a caminar esquivando la manguera cuando ¡se mueve! Resulta que el genial joven decidió guardarla cuando estoy caminando por allí. Le llamé la atención y no le importó. Pensará que el culpable soy yo por ir a ese restaurante. (Dice el Cholito Mesero que a la ruptura con Taiwán le faltó diplomacia).