RESCATE DEL OLVIDO # 482. JUSTO AROSEMENA LACAYO. 1929 - 2000
CONTINUACIÓN DEL ARTÍCULO “RECORDANDO A JUSTO AROSEMENA LACAYO”. POR: EDITH GOUGH VIDAL.
Muchas otras de las esculturas de Arosemena Lacayo están en diversos lugares de Medellín, Colombia. Algunas, las más conocidas son: “El mecánico”, ubicada en el sector de Corazón de Jesús y símbolo de Barrio Triste, que se convirtió en ejemplo, pues fue resultado de una fuerte interacción entre moradores y escultor. “Los obreros”, realizada en hierro y concreto, que se exhibe en el espacio público de la urbanización Nueva Villa del Aburrá, y una de sus obras más controversiales es “El cristo desnudo”, expuesto en el Minuto de Dios en Bogotá. Sobre estas esculturas dijo el artista Oscar Hernández: “Casi de carne, los hierros de Arosemena”, refiriéndose al realismo de las mismas.
Incursionó también en otros temas como el bodegón, el paisaje y su última inspiración, “Retrato”, pintura reconocida por su poder de captar en esencia la personalidad y el carácter que imprime a los personajes.
Valorar en este momento la nobleza de su nombre en el ámbito de las artes plásticas en Latinoamérica no es materia sencilla. Todas sus obras durante más de 45 años fueron rubricadas con el amor al oficio, su infatigable trabajo quedó impregnado de su mundo interior.
La creatividad que hoy le subsiste es el patrimonio que agrupa de manera múltiple la manifestación estética de un artífice que conquistó en el medio, el crecimiento de un talento a la vanguardia, un formador que se concibió universal y que, por lo tanto, se sentía portador de la historia que lo vinculaba con las cosas que alrededor del mundo se estaban elaborando, con el espíritu del arte que nos legó. Su esencia seguirá por siempre viva en sus magníficas obras existenciales, con gran honor y orgullo patrio para Panamá y el arte contemporáneo.
En el suplemento Mosaica/ del diario La Prensa de Panamá, del 24 de julio de 2005, página 16/arte. Daniel Domínguez Z. publicó un artículo que tituló “El descubrimiento de Arosemena”.
El Museo de Artes Contemporáneo (MAC) descubre un artista panameño tan importante como Justo Arosemena, un compatriota que estudió y pintó en Montreal, Nueva York y Madrid. Y, que radicó buena parte de su vida en Colombia, pero que por estos lares no es tan conocido como se merece.
Hasta el mediodía del mes de agosto se presenta en el MAC una notable y completa retrospectiva de Justo Arosemena Lacayo. La primera de este nivel sobre un creador tan fascinante y cautivador.
Se reúnen 70 muestras entre pinturas y esculturas de hierro de este hombre nacido el 31 de marzo de 1929 en Panamá y que falleció en su taller-residencia, ubicado en el oriente de Antioquia, el 12 de octubre de 2000.
Las piezas expuestas proceden mayoritariamente del Museo de Antioquia y de colecciones privadas de Colombia. El curador de esta muestra, el colombiano Alberto Sierra, del Museo de Antioquia, cuenta que Arosemena llega a Medellín en 1955, invitado por el crítico de arte Leonel Estrada y expone en el Club de Profesionales de esta ciudad, recibiendo entusiastas comentarios.
Lo que era una breve visita se convirtió en una estancia permanente, pues en Colombia Justo Arosemena, se casó en dos ocasiones y tuvo a sus cinco hijos. Ejerció la publicidad y abrió su propia agencia, y tuvo tiempo para también ser docente de pintura y dibujo y de manera ad-honórem ser Cónsul de Panamá en Medellín.
CONTINÚA.