Triunfar
Por más de cuarenta años he señalado que el ganar buenas notas en escuelas, colegios y universidades no hacía triunfar automáticamente a las personas en la vida. A mis estudiantes universitarios les indicaba que todo el salón recibiría por igual mis conocimientos y orientaciones educativas. El éxito en sus estudios dependería de ellos. Recordaba aquella frase que se olvidó quién la dijo: “el hombre es la medida de todas las cosas”. Como sociólogo debo admitir que la sociedad influye en la vida de los seres humanos. Después de todo ella está formada por la unión de individuos, cada uno con sus propias maneras de ser y “agendas”, como dirían expertos.
Siempre surgía una pregunta delicada: ¿Qué significa triunfar (éxito)? Algunos afirman que es la cantidad de dinero que logre una persona. ¡Cuidado! Hay que resaltar si lo lograron en forma honesta o no. Otros sostienen que triunfar es lograr el aprecio de la comunidad por las personas. Esto también es delicado porque a veces se dan aprecios a sujetos que no son lo mejor. Hace tiempo comencé a hacer investigaciones “de casos” en los que sobresalían individuos exitosos. No fue fácil conocer detalles y realidades que por lo general no se comentan. Pensé que sería adecuado investigar a los primeros puestos de honor de colegios y universidades. Siempre advertía que no divulgaría nombres.
Hallé que en Medicina, la mayoría de los doctores graduados con altos índices académicos, luego de diez años, no se convirtieron en ricos y poderosos. Uno que hizo fortuna confesó que lo logró por negocios relacionados con su profesión y advirtió: “ningún médico se hará rico con las consultas”. Me enteré de abogados graduados con honores que terminaron como asesores en instituciones, dependiendo de un salario. Varios tenían que hacer más de una actividad para vivir con comodidad. Un arquitecto sobresaliente decepcionó a quienes pensaban que sería notable. Trabajó años en un despacho como consultor. La investigación se refirió a otros profesionales como periodistas, docentes, farmaceutas, etc.
He tenido alumnos que en el salón pasaban “raspando” la nota mínima. Al “salir a la calle”, se convirtieron en personajes triunfadores. En mis clases no obligaba a memorizar cifras ni nombres, sino a interpretar los hechos. Se orientaba desde cómo vestir, hablar y comportarse en el trabajo. A realizar una actividad honesta y luchar por mejorar la sociedad. (Dice el Cholito Mesero que deberían pagarles trasplantes de cerebros a unos funcionarios para que el Gobierno sea mejor).