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Brasil, ante la maldición de la camiseta blanca

El blanco siguió identificando al combinado nacional hasta el Mundial de 1950.
El seleccionador del equipo nacional del fútbol de Brasil,

El seleccionador del equipo nacional del fútbol de Brasil, "Tite", dirige un entrenamiento. EFE

Por: Sao Paulo, 14 jun (EFE) -

La selección brasileña jugará este viernes el partido inaugural de la Copa América 2019 ante Bolivia con camiseta blanca, un color considerado maldito y que no usa de forma regular desde la final del Mundial de 1950, la final del 'Maracanazo'.

Los once elegidos por el técnico Adenor Leonardo Bacchi 'Tite' saltarán esta noche al césped del estadio Morumbí de Sao Paulo uniformados de camisa blanca con detalles en azul y pantalón también azul con el objetivo de romper un tabú de décadas en el país.

La selección brasileña adoptó desde 1914 el blanco como su color original.

Cinco años después, en 1919, ganó su primera Copa América -entonces se llamaba Campeonato Sudamericano- con una equipación muy parecida a la que usará este viernes en el que es el torneo de selecciones más antiguo del mundo.

Aquel título conseguido en el estadio de las Laranjeiras de Río de Janeiro, construido 'ad hoc' para el campeonato, significó el inicio de la triunfante historia de Brasil.

En aquella época, el fútbol era una afición solo reservada a las clases más pudientes. Las gradas del Laranjeiras estuvieron copadas de embajadores, ministros, diputados y comerciantes.

El delantero Friedenreich se encargó de democratizarlo al ser la gran figura del torneo y anotar el único tanto de la final contra Uruguay en el minuto 123.

El blanco siguió identificando al combinado nacional hasta el Mundial de 1950, una mancha eterna en el expediente de la hoy denominada Canarinha.

Era el primer mundial que organizaba Brasil. Llegaron a la final con la vitola de favoritos, se veían ya con su primera estrella. El rival, Uruguay; el escenario, un Maracaná a reventar; y la camiseta, blanca.

Todo se puso de cara con el gol de Friaça, pero después vino la remontada de los charrúas y la desolación absoluta.

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