El Canal en la mira
En agosto de 1945, en medio del fragor de la Segunda Guerra Mundial, el Imperio japonés ideó un ataque sorpresivo contra el Canal de Panamá, para retrasar el desembarco final de las tropas estadounidenses en las islas metropolitanas niponas. Planearon lanzar aviones suicidas torpederos de largo alcance, desde enormes submarinos, los cuales se acercarían al Istmo centroamericano, para bombardear la represa de Gatún, punto sensitivo de la vía interoceánica. Las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki evitaron que dicho ataque se concretara, para fortuna de todos los panameños.
Empero, esto demuestra la vulnerabilidad de la ruta acuática inaugurada en 1914, cuyo canal ampliado aumentó en 2016 la capacidad de tonelaje en cruce entre los océanos Atlántico y Pacífico. Lo más alarmante del asunto es la amenaza del terrorismo internacional, vinculado a grupos yihadistas radicales procedentes del Oriente Medio.
No es una sorpresa que se hayan confirmado las sospechas de los analistas políticos internacionales, de que el grupo libanés Hezbolá proyectara lanzar una serie de atentados terroristas en suelo panameño, entre 2011 – 2012, sobre todo contra la Embajada de Israel y por supuesto, el Canal interoceánico. Recordemos que en julio de 1994, el centro judío Amia en Buenos Aires fue bombardeado por integristas y se teme que la explosión en el vuelo de Alas sobre la ciudad de Colón, en donde murieron empresarios hebreos, fue por un atentado suicida cometido por un terrorista libanés.
La pregunta que se hace la ciudadanía panameña es: ¿Qué hacen las autoridades de seguridad pública, las cuales no descubrieron la amenaza terrorista en ciernes? En vez de pasar sus esfuerzos en perseguir opositores de Cambio Democrático y al “Loco” de Miami, la supuesta inteligencia local debió localizar a los “exploradores” de Hezbolá, en paso por el Istmo, antes que se convirtieran en un peligro para los más de cuatro millones de personas que vivimos tranquilos en Panamá.
Todavía queremos saber quién fue el brillante que recomendó al Gobierno panameño, que se involucrara en la Coalición contra el Estado Islámico de Irak y Siria (“ISIS”, en sus siglas en inglés). Ahora, no solo Hezbolá buscó atacarnos, sin previo aviso. Pero es grande el temor de que los yihadistas de “Daesh” traten de bombardearnos.
Cuidado en el encuentro de Donald Trump con el otro, allá en la Casa Blanca, el polémico presidente gringo le dirá al de Panamá que, ante su evidente incapacidad defensiva, las tropas norteamericanas volverán al suelo istmeño, tal como lo estipula el Tratado de Neutralidad Permanente de 1977.
Por salud, recomendamos al gobierno varelista que deje los “shows” mediáticos y no estén apoyando causas ajenas, en donde todos los panameños corremos riesgo de ser víctimas del terrorismo yihadista. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...