La fe y el anuncio

EXTRACTO DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MISIONERA MUNDIAL 2012 El afán de predicar a Cristo nos lleva a leer la historia

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EXTRACTO DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MISIONERA MUNDIAL 2012

El afán de predicar a Cristo nos lleva a leer la historia para escudriñar los problemas, las aspiraciones y las esperanzas de la humanidad, que Cristo debe curar, purificar y llenar de su presencia.

“El inmenso horizonte de la misión de la Iglesia, la complejidad de la situación actual, requieren hoy nuevas formas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios”. (Benedicto XVI, Exhort. apostólica postsinodal Verbum Domini, 97). Esto exige, ante todo, una renovada adhesión de fe personal y comunitaria en el evangelio de Jesucristo, “en un momento de cambio profundo como el que la humanidad está viviendo”. (Carta apostólica Porta fidei, 8).

El encuentro con Cristo como persona viva que colma la sed del corazón, no puede dejar de llevar al deseo de compartir con otros el gozo de esta presencia, y de hacerla conocer, para que todos la puedan experimentar. Es necesario renovar el entusiasmo de comunicar la fe, para promover una nueva evangelización de las comunidades.

El punto central del anuncio sigue siendo el mismo: el kerigma de Cristo muerto y resucitado para la salvación del mundo, el kerigma del amor de Dios, absoluto y total para cada hombre y mujer.

La fe en Dios es ante todo un don y un misterio que hemos de acoger en el corazón y en la vida, y del cual debemos estar siempre agradecidos al Señor. Pero la fe es un don que se nos ha dado para ser compartido; es un talento recibido para que dé fruto; es una luz que no debe quedar escondida, sino iluminar toda la casa. Es el don más importante que se nos ha dado en nuestra existencia y que no podemos guardarnos para nosotros mismos.