Opinión - 10/7/17 - 12:00 AM

Lealtad

Por: José Raúl Mulino Exministro de Seguridad Pública -

Bágala, Chiriquí, julio de 2017 - El vocablo que titula mi artículo lo define la Real Academia, en una de sus acepciones como "cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien". Es en este marco que escribo mis reflexiones.

Lo sucedido el 1 de julio me anticipé a escribirlo el 30 de junio y lo publiqué el 2 de julio. A pesar de los esfuerzos, sabía que era imposible esperar que ese día la totalidad de la bancada CD en el Legislativo votara unida. Si bien siempre he manifestado por experiencia propia al dirigir en oposición dos partidos políticos que la Asamblea es una cosa y el partido otra para no mezclar agendas ni intereses, esta votación se revestía de una particularidad única y, además, muy difícil. El presidente de nuestro colectivo está detenido en Miami con fines de extradición a petición del gobierno de Varela esperando ser traído a Panamá a enfrentar una justicia torcida o recibir de EE.UU el beneficio de un asilo territorial.

Se imponía, a mi juicio, una postura cónsona con la realidad política ya dicha sin argumentar para ello demasiado. En la junta directiva del martes antes del 1 de julio a insistencia pedí que, al término de la reunión extraordinaria objeto de la convocatoria se iniciara el debate de lo que para el partido sería la elección de marras. Me costó mucho lograrlo ante la insistencia del secretario general de que no cabía lo pedido, a pesar de que existía un muy cómodo quórum. Se logró. Se adoptó llevar a la HD Vega como abanderada. Lo demás es historia.

Para mí resulta inconcebible ser desleal. He sufrido deslealtades de todo tipo y cuesta asimilarlas aunque, como todo en la vida, uno se sobrepone. Ricardo Martinelli fue en gobierno un soporte incansable de muchos de esos diputados/as. Sus actuales y difíciles momentos imponían coherencia política y no justificaciones para sustentar prebendas y lejanías de los beneficios. Es cierto que el sistema clientelista y corrupto que predomina en la Asamblea no es fácil anteponerlo a criterios éticos o morales que resultan ser subalternos cuando de definir se trata.

Me preocupa el escenario. Tampoco es como dicen algunos que hago esto porque casi todos los diputados, sino todos, apoyan al secretario general Rómulo Roux. Esa realidad es pública hace tiempo y la respeto. Cada quien apoya al que quiere y esa es regla democrática. Mis votos estarán en las bases que no comen cuento. Lo que pasa es que esta movida lleva a una segunda fase y es tomarse el partido con el apoyo del Gobierno tal cual pasó con el PRD en cabeza de PMG. A Varela no le conviene un CD fuerte y mucho menos ganador. Le conviene uno dividido y con un candidato blandengue, sumiso, al igual que en el PRD al cual apuesta, quizás, como el abanderado apoyado por el varelismo para dar la impresión de que, de triunfar, triunfó la oposición.

Nuestro partido marca hoy como el que más preferencias y opciones tiene de cara al 2019. Obviamente, esa opción va atada inexorablemente a que CD siga siendo oposición y con un discurso duro de oposición. Sin embargo, el CD que busca Varela es uno dentro de una " leal oposición", realidad esta que destruiría la opción de ganar en 2019, al tiempo que, si llega a pasar, se quedarían con el cascarón del partido, no así con su militancia opositora y leal. Por ello, un CD-VARELISTA jamás ganaría. Y pareciera que la facción varelista ya enquistada en la conducción del partido y la Asamblea no lo logra visualizar. Y no con esto digo que la bancada en estos tres años haya hecho oposición. Salvo pocas excepciones, no ha sido así. Y eso que al partido y a muchos nos ha pasado de todo y sigue pasando, sin el menor atisbo de reacción.

Termino hoy tres días de reuniones en Chiriquí, mi provincia. He conversado con muchos en cinco regiones distintas. Aquí no hay ambiente para traiciones ni deslealtades. En esta provincia rechazan lo sucedido en duros términos y no creo que eso cambie. Y estoy seguro de que así es en todas partes. Quieran o no, guste o no, Ricardo Martinelli es un gran activo dentro de CD y darle la espalda no es la manera como se le apoya en estos momentos, aunque sea a distancia.

Pronostico tiempos difíciles defendiendo la toma del partido por el varelismo. Pero de algo sí estoy seguro si lo logran: un CD VARELISTA pierde y se hunden todos los que colaboren con ese proyecto auspiciado por nuestros verdugos.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha, y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!