No hay delito, solo persecución
La base para la apertura de una instrucción sumarial contra los exministos de Obras Públicas Federico José Suárez y Jaime Ford, es un informe elaborado por la comisión de infraestructura de la Asamblea de Diputados, sobre supuestos sobrecostos en la construcción de la autopista Arrajián – La Chorrera, el cual carece de todo sustento probatorio.
Esto es así, porque la condición de procedibilidad para abrir expedientes en casos como éste debe ser un informe de auditoría de la Contraloría General de la República, en la que se destaquen irregularidades. Esto no ha sucedido.
Por otra parte, el actual titular del MOP, Ramón Arosemena, no ha interpuesto ningún tipo de denuncia penal contra sus antecesores, lo que debe interpretarse en función del principio de favor rei, a favor de los señalados, ya que de haber delito, Arosemena debía haber querellado. No lo ha hecho.
Es por ello que la investigación contra Suárez y Ford, está viciada de nulidad absoluta y constituye una violación al debido proceso, que seguramente será declarada por los tribunales penales, cuando les toque pronunciarse sobre los habeas corpus y amparos de garantías constitucionales, interpuestos por los abogados de estos.
Lo que sucede es que desde la lógica perversa y antijurídica del Ministerio Público, quieren vincular este caso -que no tiene pies ni cabeza- con fabricar un delito precedente para su perversa investigación y desprestigiar al Grupo Epasa tratando de vincular la operación de compra y venta de la editora con un presunto blanqueo de capitales.
Lo cierto es que detrás de todo este mamotreto, lo que hay es un afán de insana persecución política.