Presunción de inocencia
Las condenas mediáticas constituyen un desprecio absoluto de la presunción de inocencia y a la vez un ataque a la dignidad humana, lo que riñe con el Estado democrático de derecho, del que supuestamente nos jactamos ser.
La vulneración mediática del principio de presunción de inocencia, el cual entre nosotros tiene rango constitucional, debiera estar consagrado taxativamente en nuestro código de procedimiento como una causal de nulidad en el proceso penal.
“De lege ferenda” es urgente legislar al respecto para acabar de una vez por todas con los linchamientos públicos y juicios paralelos, que someten a los acusados de un delito y a sus familiares a sufrimientos indescriptibles, sabiéndose inocente, al verse en esas columnas y emisiones de maldad y mentira que destilan algunos medios politizados.
En países democráticos y más avanzados que el nuestro, en el que también impera el Sistema Penal Acusatorio, el tratamiento informativo de estos casos se hace respetando la dignidad humana y la presunción de inocencia.
El Ministerio Público no respeta esa presunción, se hacen los locos cuando piezas de los expedientes son publicadas en medios de comunicación afectos al gobierno de turno, decretan detenciones preventivas, a diestra y siniestra, sin parar mientes a las particularidades de cada caso concreto, como reza la norma.
Por eso es que estos fiscales están "cogiendo lona" con más frecuencia, porque la verdad sea dicha, a pesar de las graves deficiencias en el Órgano Judicial, todavía hay jueces sin miedos y decentes, que no temen fallar en derecho cuando esos mamotretos elaborados por el aparato de espionaje presidencial y la Procuraduría, llegan a los estrados judiciales.
Esos son los jueces que necesita el país, que sean “la boca de la justicia” y “lictores” de la ley.