Opinión - 13/6/17 - 12:00 AM

Represión o diálogo

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La crisis generada por la expedición y consiguiente suspensión del Decreto Ejecutivo 130 sobre actualización catastral, ha puesto al descubierto la ausencia de discurso político coherente y credibilidad del gobierno de Juan Carlos Varela.

Sin embargo, todo parece indicar que el mandatario no va aprender ni sacar lecciones del error cometido, ya que, a pesar de que la sociedad pide una derogatoria del decreto de marras para que no quede la menor duda de que no se utilizará contra los hogares de los panameños, el mandatario ha preferido la suspensión del mismo, prolongando así los efectos del descontento ciudadano.

Con este accionar gubernamental, lo que se está demostrando es un alto grado de improvisación y superficialidad en la toma de decisiones, toda vez que la repudiada medida nunca fue consultada con nadie y se promulgó en momentos en que la opinión pública estaba entretenida en sus afanes futboleros.

La protesta del pasado sábado es apenas la punta del iceberg del descontento popular y fue el escape de la rabia acumulada contra un gobierno deficiente, falto de credibilidad y que no cumplió con sus promesas electorales.

Es necesario, para evitar transitar por senderos de descontentos que a la postre generan violencia, que el Gobierno abra las puertas al diálogo y la consulta.

Si no apostamos a la cara del  diálogo,  inevitablemente se  impondrá  la otra cara: la violencia, y tal alternativa es impensable  para los que amamos Panamá. Varela debe recapacitar y derogar totalmente el cuestionado decreto, como una prueba de buena fe hacia la sociedad panameña.