Opinión - 09/7/17 - 12:00 AM

RESCATE DEL OLVIDO # 489 CARLOS FRANCISCO CHANG MARÍN

Por: José Morales Vásquez vmorales037@outlook.com -

En mosaico del 16 de abril de 2006. Daniel Domínguez escribió el artículo titulado: “La décima y el Rogelio Sinán”.

Carlos Francisco Changmarín es un cultor de la décima y siente orgullo de que mucha gente lo asocie con ese arte tan popular. Este autor panameño recibirá el 25 de abril la condecoración Rogelio Sinán por el conjunto de su obra.

“Este año, el Sinán se lo han dado a un decimero”, dice Carlos Francisco Changmarín, quien piensa que la condecoración Rogelio Sinán, que recibirá este 25 de abril en el Teatro Nacional, no es tanto un reconocimiento a su faena de cuentista, poeta y novelista, sino que es un premio para todos los que se dedican a componer o a escuchar décimas en Panamá.

Chagmarín es un defensor incansable de la décima, ese arte asombroso que revive en cada nueva cantadera, en cada sentir del hombre y la mujer del campo. Se contraría cuando “ciertos elementos elitistas piensan que la décima no es poesía y que simplemente es un canto. No creo en la alta y baja literatura. Este tipo de divisiones no tiene sentido”.

Si es así, “entonces qué escribieron Cervantes, Darío y Guillén. La literatura no puede ser innacional. No se puede separar lo universal de lo particular desde el punto de vista filosófico o literario.

¡Ah!, Sinán también ejerció la décima. “Entre los escritores sabemos esto, aunque no escribió una gran cantidad de ellas. Eso demuestra que era de expresiones múltiples. Nos falta un libro que las recoja”.

A Rogelio Sinán lo conoció a los 9 años, cuando el autor de “Semana Santa en la Niebla” visitó Santiago de Veraguas. “Bajó a una casa donde yo estaba y me dijeron: ‘Este es el poeta Sinán’. Luego tuvimos una relación muy importante de amigos. Estuvimos en congresos literarios en Ecuador y México. Formamos parte del Frente de Trabajadores de la Cultura. Fue un escritor que ha influenciado prácticamente en todas las generaciones posteriores de escritores”.

Carlos Francisco Changmarín ha publicado alrededor de 28 libros, entre ellos, obras de cuentos como “Faragual” y “La mansión de la bruja”, así como novelas “El guerrillero trasparente” (Premio Ricardo Miró 1981) y “En ese pueblo no matan a nadie”. “De lo que he escrito, lo que más me interesa es abordar el sentido de lo nacional, la lucha de la liberación soberana y descolonizar la cultura panameña”.

Estas áreas temáticas también hermanan a Changmarín con don “Rogelio Sinán, César Candanedo y “Monchi” Jurado, siempre tuvieron una actitud nacionalista a favor de la paz, contra el fascismo, y eran profundamente humanistas.

Este compromiso social y político se mantiene en la actualidad entre la comunidad de escritores, en opinión del autor de “Poemas corporales”. “Un ejemplo, en la invasión norteamericana a Panamá de 1989, solo 4 escritores favorecieron este suceso de una manera u otra, el resto estuvo en contra”.

No se puede quejar Changmarín del 2006, pues en febrero obtuvo la Orden Omar Torrijos, en marzo la Orden Francisco Morazán (de manos del Parlacen) y en abril será la condecoración Rogelio Sinán por parte del Consejo Nacional de Escritores y Escritoras de Panamá, el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Cultura.

“Esto de recibir premios es como quien se saca la lotería”, dice entre carcajadas. En broma le comenta a sus familiares que como “tengo 84 años, me comienzan a dar estos reconocimientos”.

Plantea el también músico y pintor que los tiempos cambian para bien, pues “años atrás yo estaba en la lista negra por ser un comunista”.

Nota ilustrativa: Carlos F. Changmarín era polifacético y en los años 47 firmó sus cuadros, con el seudónimo de Mundo Ortiz, que se dice era su bisabuelo. Hoy presentamos uno de los 2 cuadros de la colección del Dr. Egberto Stanziola, ambos de 1947, heredados de sus padres. Su madre, la Sra. Débora de Stanziola, laboró en la Normal de Santiago con Changmarín, que era -en esa época- profesor de Arte. La Sra. Débora era pariente de la Sra. Eneida, hoy viuda de Changmarín, y a su vez, madrina de una de sus hijas, llamada Celeste.