Suelten a María del Pilar Hurtado

Desde que nuestro último presidente colombiano: José Manuel Marroquín (por 82 años fuimos los mejores colombianos del planeta), le partió el cuello al Panamá profundo, asesinando al caudillo Victoriano Lorenzo en contubernio con los bárbaros caras pálidas, aquel país no ha dejado de vivir de complot en complot. Nuestra ilustradísima huésped María del Pilar Hurtado, ex procuradora paisa, hasta ahora se ha dado cuenta de que para vivir en Colombia se necesitan pelotas, si no pregúntenle a Gabo, a Daniel Samper Pizzano y a Leidis de Cartagena, desplazada que nos mantiene las uñas de los pies maravillosamente, o a los miles de hermanos colombianos que conviven con nosotros indocumentados o no.

Yo, que leo todos los días los editoriales colombianos, desde el Pilón de Valledupar, El País de Cali, El Colombiano de Medellín, El Heraldo de Barranquilla y hasta los del Tiempo y Espectador Bogotanos y todos los que pueda, he llegado a sospechar que el caso de María del Pilar Hurtado no es más que otro complot (así lo percibo), y que las acusaciones por las "chuzadas" del DAS son arreglos iguales o peores que la intriga de la fosa común de la macarena, la Yidis política y los falsos positivos, etc. Y más cuando en una caricatura del 6 de octubre del 2010, que salió no recuerdo en qué periódico, se daba a entender que por las "chuzadas" del DAS de la Procuraduría se destituyeron a ex directores de la entidad y hasta al ex secretario de la Presidencia.

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También sospecho que existen oscuras corrientes malintencionadas contra el que ha sido uno de los mejores presidentes de Colombia en toda su historia (Uribe), el cual se mantiene con una popularidad del 80%. Así que suelten a María del Pilar, que cuando en Panamá llegaron verdaderos granujas con sus pueblos y el mundo como: Bush, Serrano, Cedras y el Cha nadie dijo ni pío, y ahora que Dios nos premia con una carita ruiseñosa de sobrina querida, quieren hacerle la vida imposible a la muchacha ilustre, a quien invito a mi casa para que disfrute un "T-bone steak" como los que hacían los gringos en las 14 bases militares que había.