Opinión - 14/6/17 - 12:00 AM

Viajes

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Una leyenda urbana panameña (cuento popular) señala que a principios de los años cuarenta del siglo pasado, el presidente Arnulfo Arias Madrid perdió su puesto por un viaje que hizo en secreto. Se consideró que su salida del país sin autorización fue un abandono del cargo. Por eso lo “tumbaron” legalmente... Sobre esta anécdota conversé hace poco con el poeta Javier H. Hernández, quien fue edecán del presidente Arias, diez años después. Era evidente que intereses nacionales y extranjeros opuestos al “Fufo” tomaron como excusa ese viaje de pocas horas a Cuba, para quitarle el poder.

Esta anécdota vieja indica que desde hace tiempo, los viajes presidenciales pueden ser dañinos. Ahora se permite que un gobernante viaje para asuntos personales por más de una semana. Los modernos sistemas de comunicación hacen que una persona siga la vida de su país, aunque se halle a miles de kilómetros. Cuando alguien es figura pública, debe aceptar que cuanto más alto sea su cargo, ¡menos vida privada tendrá! En EE.UU. se le decía a los periodistas que la vida personal de un presidente comenzaba en la puerta de su recámara. ¡Todo lo demás era público! Hay viajes y viajes. Una cosa son los necesarios por cuestiones del cargo, y otros que no se justifican porque nada producen al país.

En esto de viajar con dineros del pueblo hay muchos ejemplos negativos. El llamado “turismo diplomático” nunca será bien visto por el pueblo que los financia con sus impuestos. Luego del viaje hay que informar los resultados de las diligencias realizadas. El pueblo tiene derecho a saber en qué se gastan sus dineros. Por eso molesta la viajadera de miembros de la Corte Suprema de Justicia, cuando muchos expedientes no han sido resueltos. Incomoda ver a diputados y otros funcionarios en actividades turísticas en esos viajes. Repito: es necesario señalar si los viajes han servido para mejorar el trabajo legislativo panameño. Claro que el país no puede aislarse del mundo. Pero a veces las actividades en otros países son poco efectivas y pueden resolverse con consultas y reuniones por internet.

Siempre recuerdo a alguien que mandó este país y una vez justificó un viaje a Mónaco, diciendo que era para “atraer turistas”. Nunca supe cuántos turistas de ese pequeño país llegaron a Panamá… A un presidente lo llamaron “el muñeco que pasea” por sus viajes al exterior. Sobre viajes personales del presidente sin hacerlos públicos dijo el Cholito Mesero: “A mi mujer también le molesta cuando no le digo dónde estoy” (¿?).