Nacional - 02/1/26 - 09:55 AM

"Servir no es un privilegio, es carga ética", mensaje de Iglesia en Asamblea

Se refirió a que la confianza de la gente en las instituciones está lastimada y que no se reconstruye con palabras bonitas ni promesa

 

Por: Redacción / Críica -

La instalación de la segunda legislatura del segundo periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional comenzó sin discursos políticos. La primera intervención fue una invocación religiosa, a cargo del Presbítero Juan Sandoval, vicario episcopal de la zona Cristo Redentor.

“Un servidor público no defiende privilegios, defiende principios”, dijo Se refirió a que la confianza de la gente en las instituciones está lastimada y que no se reconstruye con palabras bonitas ni promesas repetidas. Se reconstruye con hechos, con transparencia, con rendición de cuentas y con respeto real por los bienes públicos.

Sandoval habló de servicio, no de poder. Señaló que gobernar y legislar exige coherencia ética, rectitud al administrar y valentía para tomar decisiones sin presiones ni intereses ocultos.

Dijo que la justicia no puede depender de quién manda ni de a quién le conviene, porque cuando eso pasa, el país se quiebra por dentro.

También puso el foco en la ciudadanía. Afirmó que no se puede exigir justicia si no se vive con justicia. Que Panamá necesita ciudadanos responsables, participativos, respetuosos de la verdad y comprometidos con la paz. Sn odio, sin resentimientos, sin violencia. Porque la transformación de un país —recordó citando al papa Benedicto— empieza en el corazón de su gente, no solo en las leyes.

Desde la doctrina social de la Iglesia, insistió en que la persona humana tiene una dignidad inviolable, que el poder debe estar al servicio del bien común y que la política, cuando se ejerce con rectitud, puede ser una forma genuina de servicio. 

La justicia y la paz, dijo, solo caminan juntas cuando hay verdad.

El llamado fue claro: todavía hay tiempo para rectificar, corregir errores, pedir perdón y poner a Panamá por encima de intereses particulares. 

A quienes gobiernan y legislan les pidió no tener miedo de servir al bien de todos, aunque cueste, porque la historia termina juzgando con claridad a quienes usaron el cargo para servir y a quienes se sirvieron de él.

Cerró con una oración por un Panamá reconciliado, humano y fraterno, sostenido en la verdad, la justicia y la solidaridad. Un mensaje sobrio, firme y necesario, en un país que ya no cree en discursos, pero aún espera hechos.