¡Un amor por internet que terminó en tragedia!

¡Un amor por internet que terminó en tragedia!

¡Un amor por internet que terminó en tragedia!

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Fue un amor pactado por Internet, pero estuvo marcado por los celos y las diferencias en el aporte desigual para mantener el hogar, que a la postre terminó en tragedia. Así arranca la relación de pareja entre la profesora de Educación Física Marichely Lineth Ruiz Rodríguez, de 38 años, y Yaris Jiménez Carrasco, de 30 años, y madre de dos hijos: un niño de entre 6 y 7 años y una bebita de año y 8 meses.

La relación inició estando Yaris embarazada de su hija. La pareja vivió por un tiempo en la casa de Marichely, en Chilibre, pero en marzo se mudaron a una residencia alquilada en la barriada Verde Mar, en Puerto Caimito de La Chorrera.

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Lo único claro -por ahora- es que ese amor terminó en tragedia el 22 de abril. La forma como se produjo el homicidio y si fue o no premeditado y doloso es lo que deben determinar las investigaciones, pero la Fiscal Yuriel Medina ya se conduce en esa línea.

La versión de la docente del colegio Real es que cerca del mediodía del viernes 22 de abril fue con Yaris y sus hijos en su camioneta Tucson hasta la casa de la madre de su pareja en El Coco de La Chorrera y dejaron al niño más grande y dijeron que pasarían a buscarlos el domingo. Se llevaron a la niña.

Con la bebita de Yaris viajaron hasta el lago Alajuela, entrando por la barriada Las Albinas, en Caimitillo, para pasar el día y darse un chapuzón.

Ya en el sitio sonó el teléfono de Yaris y Marichely se puso a revisarlo y observó mensajes que le provocaron un arranque de celos. Hubo una pelea: golpes, jalones de cabellos, arañazos e intentos de ambas por sumergir a la otra en el agua.

Marichely es más corpulenta que su novia y logró ventaja. La profesora alega que al ver ahogada a Yaris intentó reanimarla, pero no lo logró, ante lo cual optó por abandonarla en una orilla.

Esta versión tendría algo de credibilidad, porque el área donde se ubicó el cuerpo ya putrefacto de Yaris Jiménez se llega por un camino accidentado de un kilómetro. No es fácil para una mujer cargar un cadáver de peso aproximado de 110 libras todo ese trayecto, salvo que recibiera ayuda.

El otro elemento es que el 27 de abril -cuando la madre de Yaris -desesperada por no saber nada de su hija- le pide a la dueña de la casa alquilada por la pareja que le permita acceso, observan una almohada con manchas de sangre y la huella de una mano ensangrentada en dicha pieza. En la audiencia de ayer no se reveló qué resultados arrojó esa evidencia, que sería clave para determinar si la joven madre Jiménez fue asesinada en la vivienda de Verde Mar.

Otro elemento de este rompecabezas, es que el carro de Marichely aparece días después abandonado en un área de Chepo.

El domingo 24 -dos días después del crimen- Marichely llama por teléfono a eso de las 10:27 p.m. a su hermana Marilyn y le pide que le diga a su hermano Juan Carlos que la vaya a buscar a Albrook. En el trayecto se comunica con el hermano y le pide ir mejor a recogerla al área de la Ciudad del Saber.

Juan Carlos dice que allá -cerca de las 11:00 p.m.- llegó su hermana en un taxi y llevando a la hijita de Yaris. Llegan a la casa de Marilyn en Chilibre. Le dice a su hermana que cuide a la niña que la buscarían al día siguiente, porque la mamá de la bebita estaba haciendo unos trabajos con un flexible y ese ruido molestaba a la chiquita.

Marichley le pide $500 prestado a la mamá para reparar el carro que se le había dañado. La madre le da la tarjeta Clave a su hijo Juan Carlos y vuelve a salir con la profesora.

En el trayecto, Marichely le pide evitar lugares con cámaras y hacen el retiro en un cajero en Zona Libre Mall, en Chilibre. Le entrega el dinero y la lleva hasta la terminal de Albrook y no supo más nada de ella.

La madre de Yari se traslada el 27 hasta Chilibre a casa de los Ruiz y observan que la bebita está con Marilyn y ésta le dijo que desde el 24 que le dejaron a la niña, no sabe nada de su hermana. Llamaban a los teléfonos y estaban apagados.

La propia Marichely relató que entre el 8 y 15 de abril tuvo una diferencia con Yaris Jiménez, porque sentía que estaba cargando con todos los gastos y ésta no aportaba mayor cosa.

La investigación también revela que la camioneta abandonada en Chepo y que presuntamente tenía un daño, no presentaba ningún desperfecto mecánico.

No es sino hasta el 11 de mayo cuando Marichely Lineth Ruiz Rodríguez, a eso de las 11:23 p.m. se presenta a la sede de la DIJ en Plaza Italia de La Chorrera en compañía de su madre y su abogado Horacio Ramsey, para confesar el homicidio. A las 12:05 p.m. del 12 de mayo fue puesta a órdenes del Ministerio Público y a las 6:30 p.m. de ese día se pidió al Organo Judicial agendar la audiencia de imputación que se efectuó ayer.

La profesora llegó a la sala de audiencia esposada y con grilletes. Cubrió su rostro con un jacket para no ser captada por las cámaras de las televisoras y de los periódicos. Vestía un suéter amarillo de los Lakers y un buzo azul con la marca Nike impresa en el muslo derecho y un cabello recogido con una pequeña colita de caballo.

En varias ocasiones se le observó llorar. Su abogado tuvo que observar al juez Frank Torres que su clienta permanecía esposada y éste ordenó a la policía custodio que procediera a retirar las esposas.

A lo largo de la audiencia, Marichely se mostraba abatida, tenía las manos juntas y movía constantemente los dedos de sus manos como una especie de terapia para disminuir la ansiedad que le representa la gravedad de los cargos que enfrenta. Durante las dos horas del trámite judicial de ayer permaneció todo el tiempo con su cara cubierta con una mascarilla celeste y su cabeza inclinada hacia el lado izquierdo.

Su defensa no pudo hacer mayor cosa, salvo advertir que no hubo premeditación, ni dolo en el homicidio. La pena por el caso oscila entre los 20 y 30 años de prisión.

La Fiscalía advirtió que es un hecho complejo, donde todavía hay muchos elementos por aclarar, como la participación del taxista, la del hermano de Marichely y la del auto abandonado en Chepo, pero reiteró que hubo premeditación y cuestionó que la docente se tomará 17 días para confesar.

Los familiares de Yaris Jiménez se apostaron en los predios del SPA en plaza Ágora para solicitar justicia, indicando que en el homicidio hay otras personas involucradas, esperan justicia y que no juzguen las preferencias sexuales de la víctima. ¡Quermos justicia, no excusas!, era la frase en una pancarta.

Cuando Marichely salía del SPA un grupo de 20 mujeres le gritaban asesina; la profesora cubría su rostro con el jacket y era ayudaba en su avance por una mujer policía, que la introdujo en el asiento trasero de un pick up doble cabina del Órgano Judicial que la llevaría de vuelta a la cárcel de Mujeres. La docente se hundió en el asiento trasero del vehículo en un afán de protegerse de los gritos.

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