Opinión - 14/1/17 - 12:00 AM

Autos: derecho a la movilidad

Por: Carlos Christian Sánchez Columnista -

Tener un automóvil no es un lujo, es una necesidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a la movilidad para sobrevivir en la selva de concreto. Con más de un millón de habitantes, la ciudad de Panamá tiene la peculiaridad de que fue mal diseñada debido a la otrora presencia de la Zona del Canal. Por ello, miles de personas viven en sus extremos y tardan horas en trasladarse desde las afueras al centro capitalino.

Una de las herencias más importantes que recibimos de los estadounidenses fue la costumbre de adquirir un vehículo para movilizarse. Como en nuestro país el sistema de transporte público ha sido pésimo, el panameño notó que los trabajadores norteamericanos preferían el uso de los autos para acortar distancias. Pero había algo más: brindaba comodidad, independencia y hasta convertirse en herramienta de trabajo.

A algún brillante funcionario “botella” en la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) se le ocurrió aumentar la tasa de inscripción del Registro Único Vehicular. Un incremento de mil por ciento, sin siquiera consultar a los conductores. Es decir, los autos con valor menor de $15 mil, que antes pagaban $10 por registro, deberán ahora pagar $100. Por supuesto, la reacción de la ciudadanía ha sido un rechazo total a la medida.

Todo deriva en la genialidad de los directivos de la ATTT, del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y Policía Nacional, que han sugerido la idea de obligar a los conductores a dejar de utilizar sus vehículos para bajar la circulación de unidades en las precarias calles y demás avenidas. Obvio, que el panameño común se mate subiendo a los busitos piratas legalizados en el gobierno varelista o que aborden los “retrobuses”.

El transporte público metropolitano no ha mejorado en años. Solo con la administración de Ricardo Martinelli se logró implementar la Línea Uno del Metro, beneficiando a más de medio millón de usuarios en San Miguelito y Panamá Norte. Sin embargo, las líneas dos y tres aún están en desarrollo. Demorará cerca de cinco años para que estén ambas operativas, justificando así el argumento de los ingenieros de aforos que las personas dejen sus vehículos en casa y utilicen el tren urbano.

A las autoridades del gobierno de turno, exigimos se retracten de la medida impositiva del Registro Único Vehicular, puesto que conducir es una necesidad. El transporte público aún no es óptimo para que decidamos utilizarlo cotidianamente.

Ojalá la ATTT y sus genios piensen con cabeza fría antes de subir impuestos para cobrar unos dólares más. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...