Opinión - 17/5/17 - 12:00 AM

Clima de crispación

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Marchas, cierres de calles, protestas, denuncias y otras manifestaciones de descontento social son el día a día de los panameños que viven en un tóxico ambiente de crispación por el descontento que siente la sociedad ante un gobierno que parece incapaz de darle respuestas a la población.

El asesinato de tres hombres en San Miguelito y la muerte de una mujer en cerro Galera, Arraiján, durante el desalojo de centenares de humildes panameños, son expresiones palpables de un ambiente enrarecido en la colectividad, que amenaza con desembocar en actos de violencia incontenible.

En en el aspecto social, la falta de agua potable, las calles llenas de huecos, el desempleo galopante, el alto costo de la vida, pesimismo a diestra y siniestra, es lo que palpamos.

Igualmente, en el a nivel judicial, es notoria la falta de equidad al momento de otorgar medidas cautelares, en la que la principal consideración es de orden político, por encima del procesal.

Todo este escenario no anticipa nada bueno para las elecciones del 2019, toda vez que los actuales detentadores del poder público tendrán que responder ante la sociedad por las omisiones u acciones cometidas en su ejercicio público.

No se puede gobernar con imposiciones. El diálogo debe imperar entre ciudadanos y gobierno; de lo contrario no tendremos unas elecciones tranquilas, sino un verdadero campo de batalla callejero entre facciones y en este estado de cosas, lo que prevalece es la anarquía.

El gobierno de Juan Carlos Varela debe abrir puertas al diálogo con el liderazgo social, la sociedad civil no contaminada por nombramientos y los sectores políticos críticos, para crear un clima propicio hacia un torneo electoral cívico y pacífico. Si continúa empecinado en gobernar de espaldas al pueblo, no sabemos lo que sucederá en el 2019.