Opinión - 22/1/17 - 12:00 AM

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Por: Por: Roberto Morelos Comentarista -

El pasado martes 17 de enero, acudimos al Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social, con el fin de realizarnos unos exámenes de laboratorio.

Como es la norma, debimos madrugar y tomar un taxi para transportarnos, ya que de otra manera no llegaríamos a la hora citada, que era a las 6 de la mañana. Al llegar a la ventanilla, las pruebas solicitadas para el examen eran catorce, la respuesta fue: solo tenemos reactivos para dos, esta situación impide al médico hacerme un diagnóstico, ya que en mi condición de diabético, el seguimiento es vital, para impedir que el mal avance, por los que debemos acudir a un laboratorio privado, donde las pruebas tienen un valor aproximado de $125 dólares, ya que no se tiene información de cuándo llegarán los reactivos, de otra manera pasaremos a ser pacientes frecuentes del Cuarto de Urgencias, y al final, en poco tiempo llegaremos a la tumba.

Lo que acabo de relatar lo viven decenas de pacientes, principalmente los adultos mayores, que vamos en busca de salud a la CSS.

Transcurridos 22 días de la actual administración del Dr. Rubén López, quien no es novato en el cargo, ya que tiene dos años de desempeñarse como subdirector general, todo sigue igual, pero lo más preocupante, sin ninguna reacción de su parte.

A veces nos preguntamos y puede ser ineptitud, mala administración un “desabastecimiento” de medicamentos, una falta de insumos, de reactivos, esa mora quirúrgica, las citas médicas a largo plazo, la deshumanización en la atención, los cuartos de urgencia con horarios de oficinas administrativas, como una institución con tanto hacinamiento, el personal de salud tiene horario de 6 horas, qué nos dicen de esas salas hospitalarias, conocidas como “El infierno de Dante”.

Para nosotros nada de esto puede ser producto de una mala administración y mucho menos ineptitud, pareciera más bien un plan en contra, principalmente del adulto mayor, quien es el más perjudicado; por lo arriba señalado, ya le tenemos un nombre: genocidio.

Finalmente estamos seguros de que de aprobarse ese proyecto de Ley 078, denominado Humanizar la Salud, por el diputado Javier “Patacón” Ortega,. terminaría de inmediato ese “genocidio”, ya que entonces sí vamos a tener un culpable y no la impunidad que existe ahora en la Caja de Seguro Social.

NOTA: Ante esta situación, recurrimos al laboratorio del Hospital Santo Tomás, y en menos de 24 horas me aplicaron 14 pruebas y nos entregaron los resultados.