Opinión - 06/1/17 - 12:00 AM

Dolor

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

A todos nos duele la muerte de panameños, la mayoría defendiendo una dictadura que, cuando llegó la “hora de la verdad”, se acobardó. Ni un solo miembro del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa (incluido su general), que tanto gritaban “ni un paso atrás y por Panamá la vida”, tuvo la valentía de luchar por sus “ideales”, aunque no eran los mejores. La mayoría de los muertos fueron humildes soldados, engañados miembros de los Batallones de la Dignidad (¿?) y público inocente.

Digan qué militares comunistas de Cuba asesoraban al Gobierno en su confrontación con EE.UU. Indiquen cuántas toneladas de armas vendió (o dio) Fidel Castro a la dictadura. Que alguna comisión aclare el papel que jugaron las decenas de guerrilleros comunistas extranjeros “asilados” bajo la protección de la dictadura. ¿Pelearon ellos contra los EE.UU.? Duele también que instituciones públicas, incluidas de salud (¡!), se convirtieron en depósitos de armas de guerra, lo que es un delito contra la humanidad.

Todavía están por allí algunos responsables de esto. Yo vi sacar decenas de cajas de armas del Departamento de Aseo… Para algunos duele aceptar que El Chorrillo fue incendiado por gente de la dictadura. Hay declaraciones de personas muy serias, hasta de un sacerdote, que quieren ocultar. Tampoco aceptan que en El Chorrillo y alrededores, incluso en cuartos y departamentos privados, había depósitos de armas que los convertían en “objetivos militares”. El saqueo no fue solamente una reacción popular, sino una estrategia de la dictadura para sacar al pueblo y obstaculizar la acción de los invasores.

Vi a varias personas tratar de asaltar pequeños negocios… Duele la pregunta de por qué los dos gobiernos del partido militarista PRD, cuando gobernaron en democracia al país, no tuvieron mayor interés en aclarar la cantidad de muertos y otros efectos de la invasión... A los que respaldaron la dictadura tiene que dolerles que el pueblo, en términos generales, recibió con alivio la invasión. Aparte de los aplausos y las “tiraderas de besitos” de algunas jovencitas, los soldados permitían a los panameños que circularan cerca de ellos… (incluso estando armados).

Menos mal que no hubo linchamientos como ocurrió en otras dictaduras cuando cayeron. Duele también que ahora muchos militares y seguidores estén mejor que antes y hasta hablen de “democracia”. Claro que hay que conocer la verdad de la invasión, ¡pero no solo un aspecto de ella!