Opinión - 22/1/17 - 12:00 AM

Eduardo Augustine

Por: José Morales Vásquez Investigador de arte -

Al finalizar nuestro escrito del maestro Eduardo Augustine, rescatamos un artículo que estuvo guardado en algún rincón de su casa del suplemento Istmo del domingo 18 de noviembre de 1988 y que queremos compartir con todos ustedes- un escrito de Marlauxl Araúz López y que titulara: “Un contrapunto pictórico entre Eduardo Augustine y Antonio Madrid.

El Abstraccionismo y el Hiperrealismo, con genuinos representantes de cada estilo. Dos pintores, dos estilos, dos técnicas y una sola exposición.

Así como en la música el contrapunto es la concordancia armoniosa de voces contrapuestas, el arte de combinación de formas diferentes se nutre de los diversos estilos. Por ello, en esta ocasión tenemos la agradable tarea de entrevistar para nuestros lectores del ISTMO a dos estupendos artistas: Antonio Madrid y Eduardo Augustine, quien el próximo 20 de noviembre rendirán tributo a las efemérides patrias mediante sus pinceles, en una exposición en la cual unirán sus talentos para presentar una excelente muestra de su más reciente producción.

Antonio Madrid, colonense de nacimiento, por su progenie, es de raíces holandesas y árabes. Es uno de los grandes exponentes de la pintura abstracta en Panamá. Por ello le preguntamos qué le parece este binomio con Augustine, pintor eminentemente hiperrealista. El artista que luce una barba cerrada, con sus ojos oscuros de mirada profunda que nos recuerda a los jeques árabes, nos señala que “me parece una idea fantástica, sencillamente fabulosa el presentar mis cuadros a la par de Eduardo, a quien aprecio y con quien mantengo una gran amistad”.

Por su parte, Eduardo Augustine, ante la misma interrogante nos manifiesta: “Abro otra pauta con un artista conocido, a quien aprecio. Será una experiencia muy grande por la trayectoria que ambos hemos tenido”.

Este joven artista que apenas frisa la treintena, cuenta en su haber varios galardones y, al igual que Madrid, cuenta con una sólida posición en la plástica nacional gracias a sus constantes esfuerzos y notables dedicación”.

Por el notable deterioro del periódico es imposible trascribir toda la entrevista, sin embargo; sí podemos trascribir lo dicho en ese momento por el maestro Eduardo Augustine.

Continua la redacción de Marlauxl Araúz López diciendo: “Por su parte Eduardo Augustine, con otro estilo; pero con el mismo objetivo en su pincel: la de proyectar sus raíces, nos expresa: “creo que con las puertas y las ventanas encontré mi camino, porque no pinto para la gente. Pinto para mí, porque yo viví en una de estas casas condenadas”. El pasado triste es recreado en la mente del artista para transformarlo en un mensaje artístico permanente de inusitada belleza. Su estilo marcadamente hiperrealista, con una acentuada utilización del alto relieve es ampliamente apreciado por los conocedores de arte en nuestro medio.

Nos interesamos en conocer cómo nació en el artista Augustine su agrado por pintar estos temas y él nos relata con mucha desenvoltura y orgullo de ver el estadio alcanzado ya en la plástica panameña: “cuando aún era un muchacho vivía en calle 7ª. Y Meléndez, en Colón. Me puse a mirar a Calle 6ª. Y vi el área y la belleza que había y decidí pintarlo. Podía revelar lo que realmente era Colón”.

Cuenta Augustine que regresando de España en 1979, fue invitado por una Galería de nuestra localidad a exponer sus obras como evento de apertura, solicitud que resultó un honor para él. En esa ocasión presentó el tema de nuestros barrios, con sus calles, zaguanes y sus niños. El hace remembranza y con enfáticas palabras nos dice: “pinté todo lo que supuestamente Panamá esconde y yo quiero revelar”. He aquí, en epítome, el mensaje social de Augustine.

“Mis obras – apunta el pintor-tiene un concepto muy abstracto. Muchos quieren saber más aunque pareciese que lo revelase todo en la forma. A uno le da impacto en su acabado y ve otra cosa. Pinto a Panamá y Colón; pero algunas veces son creaciones propias. La gente no puede saber cuándo la base es una realidad o cuándo son productos de mi imaginación”.

Sabemos que Augustine trabaja sus obras en acrílico, aun cuando muchos creen que es óleo. Él nos manifiesta que le gusta esta técnica, porque se puede utilizar en diferentes medios. Él decidió fortalecerse más en el realismo, profundizar más aun y para ello prefiere el acrílico”.

Continuamos el otro domingo con la parte final de este artículo.