Federación panameña de protestas (Fepapro)
Ya era hora, ayer soñé, y eso influenciado por los noticieros diarios de radio, prensa y televisión, que millones de nacionales exasperados por la situación desastrosa de aparente abandono, habían fundado la Fepapro. En el sueño esta organización a nivel nacional desarrolló un estatuto, de manera que cuando una barriada o usuarios determinados se sientan con el agua al cuello por una desatención que atente contra la salud, la seguridad u otra circunstancia, asistan a la Fepapro para que sea masiva la protesta y completamente de acuerdo con los artículos establecidos.
Veamos, si una calle cualquiera del país se ve afectada por un mes en que no se recoge la basura, la federación convocaría para que sean miles los protestantes con bolsas de basura en mano que las tiren por una semana al patio de las oficinas responsables hasta tapar el edificio. Solo anunciarán la calle o el barrio para que sean los medios los que expliquen la actitud.
Para con los ministros ausentes y los extranjeros que se porten mal, la Fepapro determinó que del cura para abajo, jefes y extranjeros lisos e infractores serían enviados misteriosamente a cualesquiera de las tribus comarcales de nuestros originarios. En San Blas, por ejemplo, no sería prudente dejarlos a merced de los gunas de tierra, pues son muy radicales y capaces de amarrarlos a una palma y darles rejeras con mazos de ortigas antes de cada comida siete días consecutivos; más humanitario sería entregarlos a las autoridades indígenas de las islas, que lo más probable les aplicarían el castigo “Babdummat”, que es bastante escarmentador y noticia mundial a nuestro favor.
Pero más fácil sería llevarlos donde los guaymíes por el transporte y para que sean sometidos en un cepo que pocos conocen, pues solamente retuerce los huevos para que haya menor movilidad y más gritos. Bueno, amanecerá y veremos. La ventaja de la coerción expuesta en este sueño es que nuestros autóctonos no han sido contaminados con el famoso “Sistema Penal Acusatorio” DS primero, pero creo que los extranjeros se portarían mejor y los funcionarios agacharían el lomo hasta más de la cuenta por los dolaritos que se ganan de nuestros impuestos.