Opinión - 23/1/17 - 12:00 AM

Juventud sin rumbo

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El futuro de Panamá como nación es incierto, toda vez que las nuevas generaciones de panameños, las que tienen que continuar la obra de desarrollo nacional, se levantan en medio de ejemplos negativos y de antivalores, impulsados por políticos y gobernantes que se han convertido en el referente de todo lo malo y que debe ser extirpado de la faz del país.

Dice un viejo dicho que “la juventud es la reserva moral de la patria”. Lastimosamente, el refrán está perdiendo vigencia a la luz de los acontecimientos actuales, en los que vemos una alta deserción escolar, adolescentes embarazadas prematuramente, el sistema educativo vuelto leña y sobre todo la delincuencia juvenil en franco ascenso.

Cada vez con mayor frecuencia se observa, no solo en los llamados guetos, sino en las barriadas de clase media popular, a jóvenes en las esquinas libando licor, con música estridente, a ciencia y paciencia de las autoridades policivas que toleran esas conductas antisociales, que son la antesala de futuras conductas delictivas.

En su gran mayoría, estos jóvenes no trabajan ni estudian, vienen de hogares desintegrados y no tienen referentes familiares, son presa fácil para las bandas delictivas, que le brindan un sentido de pertenencia y hermandad, por supuesto distorsionado.

¿Como hemos llegado a esta situación? Simplemente, por gobiernos como el actual, totalmente desinteresado en mejorar el sistema educativo, gobierno que impone esquemas mentales de impunidad y de que “el crimen si paga”.

Mientras los actuales gobernantes no hagan una apuesta seria por la juventud, predicando con el ejemplo, y partiendo de la base de que la educación es la llave de la superación, seguiremos sumidos en la mediocridad y condenando el futuro del país que son los jóvenes.