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Colaborador
Cástor Vispo escritor español que llegó a los 18 años a Cuba junto con la riada humana que provocó la diáspora de la guerra civil española, merece más que nadie el premio nobel de literatura aunque sea póstumo, por la creación de la mejor comedia radiodifusora del planeta: La Tremenda corte. Que después de tantos años de repetición aún se escucha en casi todos los países de América Latina. En muchos dramas incluyó comportamientos de Cuba, argentinos, mexicanos, chilenos, colombianos y españoles etc.
Cada grezca, cada episodio escrito por Cástor Vispo corresponde al arbor de cada día de vida en nuestra América latina en términos generales y muy particularmente, lo que está ocurriendo en Panamá. Sí, les digo que la desaguisada justicia Panameña en su decurrir diario es lo más parecido a la tremenda corte: Tres patinadas, multas risibles del tremendo juez, los lloriqueos de Nananina, las ínfulas de Tucumán Bandoneón y los desplantes de Gumercindo con Simplicio Bobadilla y come jaibas.
Uds. verán que aquí quedará en nada la lista del departamento de justicia de los EEUU, que reza que durante ó 2001 y 2016 se pagaron 788 millones de dólares en coimas en Brasil y once países más, incluyendo Panamá.
Analizen que el 90 porciento de los habitantes del Istmo somos sin lugar a dudas, la imagen y semejanza de “Simplicio bobalilla y Comejaiba”. No nos importa un carajo como se gastan nuestros impuestos, el relajo con murga incluída de nuestra educación , el vulgar circo de pueblo de la política criolla, el peligro contaminador de ciudades y pueblos inundados en basura, el pésimo manejo del agua potable y los gobernantes especialistas en promesas. La meta de todos parece ser tener plata para los fines de semana sin prestar atención a los tranques, la violencia ni a las tormentas, al contrario el anuncio de un descomunal tifón en la bahía de Panamá es garantía de un lleno completo tanto en la avenida balboa como en la cinta costera. El 10% de la población tiene un poder ingobernable de cortesanos, bufetes, narcos, policías, jueces, fiscales y abogados que han convertido en un chiste cruel a la justicia panameña permitiendo que especies variopintas de atracadores del dinero público a pleno sol, pululen entre los pasillos apestosos de los poderes del Estado. Gracias gran Gallego Cástor Vispo, que debes estar riéndote de los ignorantes esclavos de Fidel que por venganza no te dieron sepultura a lo bien, sino siete años después. Trabajaré para que en Panamá haya un lugar de recreo y cultura que lleve tu nombre.