Promesa demagógica
Primero fue Barrio Seguro, después vino Mano Amiga, al tiempo salieron con Mano Dura, luego ensayaron Operación Escudo, la Fuerza de Tarea Águila, la Fuerza, recientemente nos salieron con operación Cuadrante, lo cierto es que todos estos nombres rimbombantes no han servido para nada.
Ahora solo nos falta que el gobierno salga con la operación “Manito Aguá” a ver si los delincuentes se conduelen de los torpes esfuerzos oficiales y por propia voluntad dejan de delinquir.
Lo cierto es que la ironía no oculta la cruel realidad que estamos viviendo en materia de seguridad pública y que el gobierno no quiere reconocer: los maleantes están ganando la guerra contra la delincuencia.
Es por ello que resulta asombrosamente demagógica los dichos del presidente de la República Juan Carlos Varela, quien recientemente prometió al país que al terminó de su mandato no habría un solo delincuente en las calles.
La promesa de Varela, al igual que otras que realizó en campaña, no va a materializar, ya que el gobierno no entiende el meollo del asunto en materia de seguridad. La pobreza es caldo de cultivo para la emergencia del fenómeno delictivo.
Tal como han señalado los que conocen del tema, el abordaje de la delincuencia debe hacerse desde una perspectiva multidisciplinaria, en la que intervengan sociólogos, psicólogos, economistas, trabajadores sociales etc.
Varela no entiende el A,B,C del problema que es que una cosas es prevención, otra represión y otra la resocialización que son instancias separadas, pero a la vez armónicamente unidas en un plan de seguridad pública.
La promesa de librar a las calles de maleantes es otro engaño más de una administración que ha perdido el rumbo y que pasará a la historia sin pena ni gloria.