Proyecto engavetado
Un debate que ha polarizado a la opinión pública es lo que generó la decisión de diputados de la Asamblea Nacional de suspender la discusión del proyecto de ley 61 sobre Salud Sexual y Reproductiva.
El presidente de la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social, el panameñista Gabriel “Panky” Soto, envió al resto de los comisionados una nota en la que se anunciaba la suspensión de la discusión, lo que ha desatado una ola de denuestos contra el parlamentario.
El tema de la educación sexual ha sido “casado” -voluntaria o involuntariamente- con el de la ideología de género, lo que ha levantado pasiones en grandes sectores ciudadanos, quienes creen que tal proyecto era una apertura hacia el libertinaje.
No es casual que quienes sostienen estos puntos de vista son sectores vinculados a las dos grandes corrientes religiosas del país: los evangélicos y los católicos, que en ese sentido han unido fuerzas para rechazar el proyecto, y aparentemente han triunfado en lo inmediato.
En el otro polo de la disputa hay respetables miembros de la clase intelectual panameña, educadores y científicos que con mucha razón han proclamado que la raíz de los embarazos precoces, las enfermedades de transmisión sexual, la promiscuidad y pornografía obedece a una notoria falta de cultura y educación sexual entre nuestra juventud.
En ambos grupos milita gente pensante y también cabezas calientes que lo que buscan es un enfrentamiento de religiosos y laicos, lo que no se puede permitir.
Lo más prudente es discutir un proyecto consensuado entre todos los sectores, para que salga un instrumento jurídico, realmente útil para nuestra juventud y que no sea excusa para la autopromoción de grupos sectarios.