Saber
La mayoría de los cuatro millones de panameños de este momento no habían nacido cuando ametrallaron al presidente, coronel José Antonio Remón Cantera en el viejo Hipódromo de Juan Franco (hoy Obarrio). Creo que es un deber de los comunicadores resaltar lo bueno y lo malo de nuestra historia. Comprendo que haya personas que no tengan interés por la historia panameña cuando deben luchar para poder subsistir en el segundo país con mejor desarrollo en Latinoamérica. No me canso de señalar las palabras del filósofo Santayana, al advertir que los pueblos que desconozcan su historia… ¡estarán condenados a repetirla! (Ojalá esto nunca se repita…)
Me faltaban pocos días para cumplir catorce años cuando el país se paralizó ante la noticia del crimen del presidente Remón. En un mar de rumores y pocas noticias, el pueblo supo que habían ametrallado al todopoderoso mandatario que estaba reunido con amigos en el Club del Hipódromo. Muertos, arrestos, pánico en los cuarteles y sectores políticos, caracterizaron las primeras horas del magnicidio. Los enemigos del “Chichi” Remón se escondieron. Toda la región quedó asombrada por el acontecimiento. Siguieron meses de angustias, desorden jurídico y versiones, algunas de ellas asombrosas. Se culpó al vicepresidente José Ramón Guizado como “autor intelectual” del crimen. Se le juzgó primero que al supuesto autor material, el abogado Rubén O. Miró. Hasta un alumno de Derecho sabía que esto era un “error judicial”, por eso el país vivía en zozobra.
Poco a poco se fueron ajustando los intereses políticos y económicos ante la nueva situación. El juicio a Miró fue un “show”. El populacho lo captó como una “cortina de humo” para ocultar la realidad de las causas y responsables del crimen. Por eso aplaudieron el fallo de inocente a Miró, y el crimen quedó en el limbo. Por años se usaba la frase “¿quién mató a Remón?”, para señalar que en Panamá podía ocurrir… ¡cualquier cosa! Se dijo que el crimen fue por motivo de drogas. Otros indicaron que sectores poderosos no querían que siguiera Remón dominando con puño de hierro al país. Hasta algunos sugirieron que arnulfistas molestos contra Remón, porque tumbó en el año 51 al Dr. Arnulfo Arias, tenían que ver con lo ocurrido. Varios señalaron que quien tiró del gatillo de la ametralladora alemana fue un gringo. Las “aguas se calmaron” y el país siguió su vida (a Miró lo mataron después del golpe militar contra el Dr. Arias, crimen que también quedó en el misterio).