Opinión - 17/5/17 - 12:00 AM

Sálvense

Por: Roquel Iván Cárdenas Catequista -

San Pedro en los Hechos de los Apóstoles 2, 40 nos exhorta: “sálvense de esta generación perversa.” Algunos interpretan que esto significa huir de todos los que no siguen a Dios, pero si así fuera, cómo entonces podremos evangelizar. Otros interpretan que se trata de aborrecer a todos los que son del mundo y se hacen un círculo cerrado de “santos” pero eso no fue lo que hizo Jesús, al contrario, se le acusaba de que comía y bebía con los pecadores.

Entonces, ¿cómo podremos interpretar esta exhortación de san Pedro? Es precisamente viviendo en el mundo, pero no siendo del mundo ni obrando como obran los del mundo. Como nos dice san Pedro: “Pues ¿qué gloria hay en soportar los golpes cuando han faltado? Pero si obrando el bien soportan el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios.” 1 Pedro 2, 20 En esto radica la gran diferencia del verdadero discípulo de Cristo del resto del mundo. Y eso es lo que precisamente supera nuestras capacidades, porque es un comportamiento sobrenatural y solo con los auxilios de la gracia lo lograremos.

Mientras sigamos viviendo en el mundo y seamos apenas mejor que los mundanos pecadores y nadie note gran diferencia entre nuestro comportamiento y el del resto, lamentablemente esta generación perversa como la llama san Pedro nos habrá absorbido. Nosotros como portadores de Cristo debemos contribuir para que las personas tengan vida y la tengan en abundancia. Para ello es indispensable que seamos luz en medio del mundo. No como aquellos que viven la fe como cuesta arriba con cara de sufrimiento y amargados porque en realidad viven la virtud, pero añorando el mundo. Para salvarse de esta generación malvada hay que estar convencido de que mi felicidad es Cristo.