Silenciosa y fatal
El impacto de las enfermedades crónicas no transmisibles está creciendo de forma sostenida y silenciosa. Es una realidad que alcanza a todas las edades, incluyendo niños y niñas, por lo que se requiere reforzar la información, prevención y el control para crear conciencia en la población de mi Panamá, el país de las oportunidades, sobre la necesidad de adoptar un nuevo enfoque en la alimentación y estilos de vida. Un diario local publicó que los padres de familia ya no saben qué hacer ante la falta de insulina para sus hijos; se anuncia que el tratamiento para diabéticos es costoso, alcanza hasta 100 dólares mensuales, lo que, para una familia de escasos recursos, es difícil sostener.
En el caso específico de la diabetes, una enfermedad crónica prevenible, los malos hábitos de alimentación son determinantes. Investigaciones aclaran que si bien esta enfermedad es silenciosa y traicionera, pues no registra síntomas, puede prevenirse o detectarse precozmente. La incidencia en menores pudiera sustentarse en la actitud de los adultos que los premian con comida chatarra y evitan preparar alimentos saludables, consumir frutas y tomar agua. Su prevención plantea tres pasos que se inician evitando que el agente causante de la enfermedad se ponga en contacto con el organismo; por ejemplo, impedir que grasas trans y colesterol ingresen al cuerpo; lo segundo consiste en evitar que estas sustancias se alojen por largo tiempo, y tercero, visitar al médico y cumplir con laboratorios que contribuyan al estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Son cinco afecciones causantes de dos terceras partes de defunciones en muchos países del mundo, ellas son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, derrames cerebrales, diabetes y afección pulmonar crónica, de manera que urge adquirir estilos de vida saludables que impliquen alimentación sana, ejercitarse, consumir agua y llevar un control médico.
Si usted ha concluido esta lectura, a partir de este momento lo exhortamos a darse una oportunidad que le libere de enfermedades crónicas previsibles que ya no respetan edad ni condición social. La decisión es suya, se mantiene saludable o forma parte de los registros de enfermos crónicos o muertes por estas causas. Hoy hace cuatro años, Dios me dio una oportunidad de vida. En aquella ocasión, si mis arterias hubiesen estado congestionadas, posiblemente fuese una más en las estadísticas de muertes por enfermedades crónicas que acechan de forma silenciosa y fatal. ¡Tome su decisión!