Suegras
Antes de ser suegra, la señora se convirtió en profesora para evitarle problemas a su niño. Se reunió con la futura nuera para darle lecciones de cocina, para estar segura que su hijo seguiría comiendo las cosas que tanto le gustaban ahora que va a iniciar su vida de casado. Se aterraba en pensar que la futura esposa no le hiciera bien la crema de avena que tanto adoraba su niño. Tenía que comprobar que le hicieran el arroz con pollo como le gustaba al hijo desde hace más de veinte años. La futura esposa torció la boca y se mordió los labios para no comenzar “una guerra” con la madre de su amado.
No solo le habló de comida sino de cómo debía lavarle la ropa y planchársela. Y por meses continuó comprándole ropa interior a su hijo, con lo cual causó disgusto porque la esposa consideró que eso le correspondía a ella hacerlo. El asunto se puso más serio cuando él probó el arroz con pollo y sin ningún tacto comentó que “no sabe igual que el de mi mamá”. Para evitar disgustos dejó de hacer esa comida. Cuando se lo reclamaron no aguantó más y le dijo: “que te lo haga tu mamá que ella sabe hacerlo bien”…
La suegra “metiche” revisaba la ropa de su hijo para ver si tenía todos los botones y se la planchaban bien. Luego de meses la madre se quejaba que no era bien recibida por la esposa de su hijo, y no tenía idea de que ella misma era responsable de esa situación. En muchas partes del mundo la imagen de la suegra no es positiva. Consideran que no quiere dejar que su hijo abandone el nido, algo que es natural en el desarrollo de la sociedad. Películas, chistes, cuentos se han hecho por miles donde convierten a la suegra en una “bruja”.
Como sociólogo comprendo que a veces es traumático para una madre, aceptar que el ser que llevó en su vientre se aleja de ella para iniciar una vida propia con otra persona. Si la madre no tiene un hogar formado, la salida del hijo significará soledad y abandono, por más que la visite. Las madres son protectoras por naturaleza, y lógicamente nadie va a cuidar mejor a su hijo. Esto causa a veces verdaderas batallas entre madre y esposa, que puede llegar a los insultos. Se recomienda comprensión para ambas mujeres. (Nota: Advierto que mi suegra no es así). (Dice el Cholito Mesero: da dolor ver pudriéndose a costosas propiedades que antes eran de los gringos en Amador).