Falta de agua y 100 toneladas basura ponen en alerta al distrito de Atalaya
Al problema de la basura, se suma la falta de agua potable que afecta al distrito desde hace varios días, situación que dificulta las labores de limpieza y agrava el problema.
La masiva asistencia de peregrinos este año 2026 a la Basílica Menor San Miguel Arcángel, donde se venera la imagen de Jesús Nazareno, dejó a su paso más de 100 toneladas de basura dispersas en distintos puntos del distrito de Atalaya.
La gran acumulación de basura ha generado preocupación entre los residentes por los riesgos sanitarios que enfrenta actualmente la población.
Luego de las multitudinarias manifestaciones de fe durante la romería, calles, avenidas y áreas cercanas al templo quedaron cubiertas de desechos sólidos de todo tipo, entre ellos envases plásticos, restos de comida, botellas, bolsas y otros desperdicios.
A ello se suma la falta de agua potable que afecta al distrito desde hace varios días, situación que dificulta las labores de limpieza y agrava el problema.
Enrique Herrera y Belkis Díaz de Zeballos, habitantes del área, denunciaron que los olores nauseabundos, la proliferación de moscas y la presencia de alimañas mantienen en alerta a la comunidad, ante el temor de que puedan registrarse brotes de enfermedades gastrointestinales, respiratorias o infecciosas.
“Tenemos miedo de que nuestros niños y adultos mayores se enfermen. No hay agua para limpiar nuestras casas y, encima, la basura está por todas partes”, expresó una residente del sector, visiblemente preocupada.
El alcalde de Atalaya, Tomás Robles, informó que desde el pasado jueves cuadrillas municipales trabajan de manera continua en la recolección y disposición final de los desechos.
Sin embargo, reconoció que el volumen de basura supera la capacidad operativa inmediata del municipio.
“Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles con nuestro equipo para devolverle la limpieza al distrito, pero la cantidad de desperdicios es considerable. Seguimos trabajando sin descanso”, señaló el jefe del gobierno local.
Mientras avanzan las labores de saneamiento, moradores solicitan el apoyo urgente de las autoridades competentes, tanto para reforzar la limpieza como para resolver la problemática del suministro de agua potable, la cual consideran prioritaria en medio de esta emergencia sanitaria.
La situación ha reabierto el debate sobre la necesidad de fortalecer los planes de manejo de desechos y la coordinación interinstitucional durante eventos masivos, a fin de evitar que una manifestación religiosa de gran magnitud termine convirtiéndose en un problema de salud pública para los residentes del distrito de Atalaya.