Sucesos - 11/1/26 - 03:09 PM

"Me mataron con él": el dolor de Elda tras el crimen de su esposo durante robo

La adulta mayor, quien tenía 41 años de compartir su vida con el señor Abel, pide a las autoridades que se haga justicia y se dé con la captura de los tres hombres implicados en este crimen.

 

Por: Redacción Web -

Panamá- Sumida en el dolor y la consternación, sin saber qué va a ser de su vida, se encuentra la señora Eldaura González, luego del asesinato de su esposo, Abel Bejarano Santamaría, el pasado miércoles en su tienda ubicada en el corregimiento de la 24 de Diciembre.

La adulta mayor de 62 años, quien tenía 41 años de compartir su vida con el señor Abel, pide a las autoridades que se haga justicia y se dé con la captura de los tres hombres implicados en este crimen perpetrado "por simples 15 dólares", que fue lo que se robaron ese día de la tienda. "Si ellos me hubieran pedido el dinero yo se los hubiera entregado", pero "no tenían por qué asesinar a mi esposo solo porque él dijo que llamaran a la policía", indicó con voz quebrantada.

"¿Qué voy yo a hacer ahora?", se pregunta, "mi familia es pequeña, solo tengo un hijo y dos nietos que ahora se han quedado sin su padre y su abuelo", reflexionó entre sollozos. "¿Quién velará por mí ahora?, me han dejado desamparada, si mi hijo tiene su propia familia que mantener", se cuestiona, porque no cree que pueda volver a abrir la tienda, puesto que, a su edad, no podría atenderla sola. "Me cortaron las alas, porque mi esposo era el pilar de mi casa", indicó.

Tras el homicidio de mi esposo es como si me hubieran matado a mí, porque me llevaron un pedazo de lo más sagrado que yo tenía en mi casa", resaltó.

Doña Elda pide a las autoridades que se revisen las leyes para que cuando se dan este tipo de casos a los implicados se le condene a la pena máxima, ya que en nuestro país no se aplica la cadena perpetua ni tampoco hay pena de muerte, y que cuando son aprehendidos se les muestre el rostro como se hace en otros países en donde hasta a los presidentes señalados por algún delito no se les tapa la cara para que todo el mundo los reconozca.

"¿De qué sirve que la policía haga su trabajo, si las leyes permiten que asesinos y ladrones queden libres, porque los jueces y fiscales permiten que se les den privilegios a este tipo de personas que cometen este tipo de delitos?". "¿Acaso los derechos de ladrones, asesinos y de los que andan en la calle vendiendo droga son más que los de los que trabajamos a diario?, ¿por los derechos humanos? y ¿qué pasa con los derechos humanos de las personas decentes?", puntualizó en medio de su profunda tristeza ante esta irreparable pérdida.

El señor Abel era un hombre decente, trabajador y sin vicios, que diariamente se levantaba entre las 4 y 5 de la madrugada para laborar en la abarrotería Elda, la cual atendía junto con su esposa.

La tarde del pasado miércoles, tres sujetos ingresaron a robar a la pequeña abarrotería, "despojaron a los clientes de sus pertenencias y como mi esposo les pidió que llamaran a la policía", el delincuente de mayor edad le dijo a uno de sus compinches: "dispárale", y este así lo hizo, desde la entrada del establecimiento, impactando al señor Abel en la parte trasera de la cabeza.

Aunque doña Elda no vio el rostro de los asaltantes, espera que estos pronto sean identificados y capturados.

 

 

 

 

 

 

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