¡Casi arde la Asamblea!

¡Casi arde la Asamblea!

Por: Yorlenne Morales / Crítica Impreso -

Una de las más severas protestas de la última década se protagonizó ayer en los predios de la Asamblea Nacional, que casi arde por una masa enardecida que congregó a partidarios del matrimonio gay, universitarios y sindicalistas.

Se derribaron cercas, se incendiaron palmeras, hubo lluvia de palos, piedras, botellas, huevos y toda clase de proyectiles contra el Palacio Justo Arosemena. Los antimotines reforzados rociaban gases lacrimógenos, pero eso como que no hacía mella entre los manifestantes entre los que estaban Ricardo Beteta, Franklyn Robinson, Mauricio Valenzuela y Gaby Gnazzo. La bandera arco iris y el tricolor nacional se agitaban y confundían.

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La gente intentaba ingresar, pero la cerca perimetral los contenía. Algunos universitarios escalaron y penetraron de “huevo a huevo”. Hubo empujones, gases y golpes con la seguridad.

En medio del molote, una chica blanca exhibía un cartel: ¡las cuecas también protestan!; la masa gritaba: ¡violador, violador, diputado violador!. ¡No queremos a la dipurata!, ¡Somos más y no tenemos miedo!

A esa hora entró en acción el diputado Jairo “Bolota” Salazar: ¡ya la Asamblea dijo no al matrimonio gay...punto...no al matrimonio gay. Esa no es la idea, le replicó Juan Diego Vásquez, pero el político del PRD preguntó quieres que entren para que destrampen la Asamblea...nosotros también podemos traer a nuestra gente, exclamó.

"Allá hay gays bravos con nosotros... no lo vamos a dejar entrar, y ¿por qué lo vamos a dejar entrar, porque son gay?... nooo ellos son gay y ellos no pueden entrar", sostuvo el también profesor “Bolota”.

Los diputados no podían salir de la “Cueva de la 5 de Mayo” como algunos tildan al legislativo, tampoco los periodistas que estaban afectados por los gases. Hasta el siempre eufórico reportero “Fin del Mundo” estaba medio sereno.

Abran la puerta, abran la puerta, abran la puerta", gritaba la masa que martillaban los candados de los portones, meneaban el portón,lanzaban piedras, huevo, botellas de vidrios, todo lo que encontraban a su paso.

Juan Diego Vázquez intentó conversar con la seguridad de la Asamblea para que permitieran entrar a un grupo y que le dieran cortesía de sala, pero algunos le gritaban traidor, traidor.

Todas esa violenta protesta fue por 4 horas, y originó que la sesión del pleno de la Asamblea que se mantenía en desarrollo, fuera suspendida.

La diputada Mayín Correa manifestó que la Asamblea Nacional "no puede ser ciega, muda y sorda" y que llegó el momento de que este órgano del Estado reciba al pueblo descontento.

Ya tarde, el presidente de la Asamblea, Marcos Castillero apareció para exclamar que también fue revolucionario y que tiene las puertas abiertas a todas las manifestaciones pacificas, pero no se puede mantener en ascuas a un país.

"Que designen a 10 ó 15 personas y se les atiende en el marco del respeto. Los temas de las reformas constitucionales se pueden modificar en la próxima legislatura", añadió Castillero.

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