Peregrinos llegan a Atalaya con testimonios de fe y milagros concedidos
Las muestras de fe, esperanza y gratitud se multiplican en la Basílica Menor San Miguel Arcángel.
A medida que se acerca la fecha del domingo de Cuaresma, el distrito de Atalaya comienza a transformarse en un punto de encuentro para miles de peregrinos, devotos y creyentes que llegan desde distintos puntos del país para venerar al milagroso Cristo Jesús Nazareno.
Las muestras de fe, esperanza y gratitud se multiplican en la Basílica Menor San Miguel Arcángel, donde los testimonios de milagros concedidos se convierten en el eje central de estas jornadas espirituales.
Entre oraciones, promesas y lágrimas de emoción, los fieles comparten experiencias que, aseguran, han cambiado el rumbo de sus vidas.
Tal es el caso de Alagía Flores, una creyente que relata haber recibido un milagro tras atravesar una delicada condición de salud.
Según contó, los médicos le detectaron un tumor en el vientre que agravaba significativamente su estado físico.
A esta situación se sumaba la necesidad de someterse a diálisis diariamente, lo que, de acuerdo con sus familiares, reducía considerablemente sus posibilidades de supervivencia.
Sin embargo, en medio del panorama incierto, Flores mantuvo su fe inquebrantable en Jesús Nazareno.
“Fue un proceso muy duro, pero nunca perdí la esperanza. Le pedí con todo mi corazón que me diera otra oportunidad”, expresó conmovida.
Con el tratamiento médico y, según afirma, la intervención divina del Nazareno, su salud comenzó a mejorar notablemente.
Hoy, agradecida por continuar con vida, acudió a la Basílica para postrarse a los pies del Cristo milagroso y dar gracias públicamente por lo que considera una segunda oportunidad.
Otro de los testimonios es el de José Rivera, residente en la ciudad de Las Tablas, quien cada año peregrina hasta Atalaya como muestra de gratitud.
Rivera recordó que uno de sus hijos enfrentó una complicada condición de salud que mantuvo a su familia en constante angustia.
“En medio de la desesperación le pedí a Jesús Nazareno que salvara a mi hijo; desde entonces su recuperación fue sorprendente”, relató.
Desde ese episodio, Rivera asegura que no ha faltado a su cita anual con el Nazareno, viajando hasta Atalaya para agradecer el favor concedido y renovar su fe.
Conforme avanza la Cuaresma, el flujo de peregrinos aumenta considerablemente. Las autoridades locales y eclesiásticas mantienen los preparativos para recibir a los miles de visitantes que participarán en las actividades religiosas del domingo, una de las manifestaciones de fe más multitudinarias del país.
En Atalaya, la fe no solo se proclama, se vive; y en cada testimonio, los creyentes reafirman su convicción de que el milagroso Cristo Jesús Nazareno continúa obrando en la vida de quienes acuden a él con esperanza.