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Joven arriesga su vida por una foto (Video)

Con sus intrépidas fotos en redes sociales, Sebastián Vargas se ha vuelto famoso. El universitario arriesga la vida por una imagen
Joven arriesga su vida por una foto (Video)

Por: Redacción / Crítica -

¡Valiente, demente, loco y arriesgado! Estos son algunos calificativos que usan en las redes sociales para referirse a Sebastián Vargas, un chico de 19 años, amante de la alturas, la fotografía  y la adrenalina.

Este estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad de Panamá practica el rooftoper, una tendencia europea y norteamericana, que consisten en tomarse selfies en las cimas de edificios o estructuras altas.

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Su pasión se evidencia en su Instagram en el que salta a la vista su desenfrenada y arriesgada manera de conseguir una fotografía: Se eleva a los más alto de los edificios con el único propósito de captar la "imagen más bonita de Panamá" ya que, según él, es la mejor forma de expresarse.

Contrario a lo que todos pensarían, este chico, de no más de 95 libras, afirma que le teme a la muerte, aunque en sus fotografías parece burlarse de ella.

¡Espectacularmente peligrosas!

Conseguimos a Sebastián a través de su Instagram, cargado de fotos desde lo alto de los edificios de la ciudad capital.  Las imágenes son espectaculares, sus más de 24 mil seguidores lo saben.
No le hacía gracia hablar de esta pasión por las alturas con ningún medio, pero al fin se arriesgó a contar un poco más de él.

Con voz temerosa y hablando pausadamente mientras entrelazaba sus manos, Sebastián dijo que nació en David, provincia de Chiriquí, pero la mayor parte de su vida ha residido en la capital. Su pasión por el rooftooper no es nueva, hace dos años comenzó a practicarsin embargo desde hace algunos meses a la fecha ha mostrado su trabajo a través de las redes.

Mientras habla del tema, baja y sube la cabeza, no sostiene la mirada, pero intenta hacerse comprender del por qué le gusta algo tan peligroso.

No hay apoyo

Sebastián cree que en Panamá no se apoya este tipo de fotografías ni tampoco está definida en el país. Y, aunque es poco conocida, ya han venido al país otros jóvenes que practican el rooftoper, entre ellos uno de Nueva York y otro de Barcelona.

"Si en tu vas a un mall y sacas una cámara , ya te quieren sacar. En otros países, puedes tomar fotos en el metro, en el mall y no hay problemaYo siento que para sacar un poco de arte de lo que me gusta, tengo que hacer un poco lo indebido", comenta. 

Sonríe que está alto

Las fotos desde lo alto de la ciudad con él en medio de los cuadros muestran quizás la personalidad de este joven,  quien arriesga su vida, ya que no utiliza ningún tipo de seguridad para captar la esencia del momento y del lugar.

Buscar la imagen más hermosa inyectándole la adrenalina es quizás lo que motiva a quienes practican este arriesgado hobbie, por llamarlo de alguna forma. Aunque Sebastián confiesa que en algunas ocasiones "uso un objetivo de cámara que hace ver que la misma fotografía se vea peligrosa, pero es el ángulo, pero en sí no es tan peligrosa".

El joven se deja llevar por su instinto además. "Siempre hago las cosas con seguridad. Si estoy seguro que puedo hacer las cosas, yo la hago, pero si siento que no puedo, no lo hago".

Un paso a la muerte

Sebastián sabe que se enfrenta a la muerte, y como expresó en un juego de palabras, hay una sensación de un miedo común.

"Todas las personas tienen ese miedo y siempre nos preguntamos '¿qué pasará luego de la muerte?'. No es que le tenga miedo a morir, sino a no vivir", dice el joven que asegura además estar consciente de lo que hace. "Sé que es peligroso, sé que si me caigo no hay vuelta atrás".

Pero, a pesar de las recomendaciones de sus amistades o familia, el joven está decidido a seguir tomando fotos desde lo alto y espera poder hacerlo en ciudades como Barcelona, España,  o Nueva York, Estados Unidos, donde esta tendencia no es nueva.

Buscando taquillar

Los usuarios de Instagram, red en la que Sebastián cuelga sus fotos, consideran que el joven lo que busca es "taquillar", como se dice en Panamá, a quienes realizan acciones para ser reconocidos. Sin embargo, el rooftoper asegura que no es así y "no es para demostrar nada. Simplemente lo hago porque me gusta"

.

 

La adrenalina, su batería recargada

La adrenalina es la batería que impulsa a Sebastián, recargada por su juventud, por lo que tiene el gran sueño de lanzarse en paracaídas. También, en 10 años se visualiza como un profesional.
"Yo no busco influenciar a nadie porque no soy ninguna clase de influencia. Las fotos que yo publico en las redes no es para que otra gente lo haga", dice este chico quien está consciente de que puede perder la vida por una foto y que nadie debería seguir sus pasos.

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