Vedette dice que Julio Iglesias la nalgeó a sus 14 años, pero lo defiende
Ella no desacreditó las acusaciones de las mujeres que acusan a Iglesias, pero cuestiona por qué dejaron pasar tiempo tras los supuestos hechos.
La vedette mexicana Olga Breeskin ha decidido defender al cantante Julio Iglesias de las acusaciones de agresión sexual y las califica de “absolutamente falsas”.
Breeskin asegura que conoció a Iglesias cuando ella era muy joven, tenía 14 años, lo admiraba y cuando lo conoció vivió una experiencia que la sorprendió.
Ella reveló que se escabulló de su padre para conseguir un autógrafo de su entonces ídolo Julio Iglesias, pero lo que vio la sorprendió al llegar a la habitación del famoso.
En el cuarto, él sacó un disco y se lo comprobó, cuando ella se disponía a guardarlo e irse, él la tomó de los hombros y Olga comenzó a temblar porque Julio, asegura, comenzó a tocarla, pero se detuvo al saber que era virgen.
“Cuando llegó a las caderas se dio cuenta que nunca me había tocado un varón, y me preguntó bien respetuoso ‘¿Eres virgen?’ , y le digo ‘no, soy Olga’, y me pidió que reconociera mi violín y que nos veíamos en un futuro”.
Olga asegura que decidió irse, no sin antes recibir una nalgada del cantante: “Entonces el hombre llega hasta donde la mujer lo permite”.
La vedette no desacreditó las acusaciones de las mujeres que acusan a Iglesias, pero cuestiona por qué dejaron pasar tiempo tras los supuestos hechos; y en su cuenta de Instagram, donde compartió una foto con el cantante español aseveró:
“Soy defensora de la protección a los menores y apoyo a las mujeres violentadas. ¡Cero violencia! en el caso de mi amigo Julio Iglesias, testifico que en 55 años de amistad, julio siempre ha sido conmigo todo un caballero, solo menciono lo que viví y lo que me consta”, describió.
Olga contó que después del episodio del hotel, volvió a toparse con Julio Iglesias, quien solía saludar a las mujeres tocándoles un seno, pero dijo, lo hacía “en forma de juego”, que ella le retiraba la mano cada que lo hacía.
Aunque la situación la normalizó, también supone que ella en ese tiempo “no era digna, era una mujer inmoral, que no respetaba los hombres casados, que era codiciosa y adúltera”; Insistió en que hay que escuchar a las víctimas.