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Lo que se sabe del caso de la descuartizadora (Video)

Los familiares de la pareja coinciden en que creen que ella no lo hizo sola.

Redacción/Crítica

En Coclé hay consternación, dudas y muchas preguntas tras el asesinato y descuartizamiento de Pablo Monrroy, de 22 años por parte de su pareja sentimental Felícita Guevara, de 29 años.

Lo que hoy se conoce, es que el cuerpo de Pablo fue encontrado a eso de la 9:00 de la noche del sábado, sin embargo su muerte habría ocurrido en la mañana de ese mismo día.

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Una maraña de datos comenzaron a ser públicos tras revelarse el hecho, la mañana del domingo.

En un primer momento, vecinos aseguraron que en la casa número 48, de la barriada de Llano Bonito, las discusiones entre las parejas eran normales, propias de una relación sentimental.  Posteriormente, otros indicaron haber visto a la víctima golpear a su pareja. Los familiares de la acusada también sustentan esta versión, sin embargo, parientes de Pablo aseguran que el joven nunca fue agresivo.

El fiscal Moisés Tuñón, encargado del caso, indicó el día de la audiencia de presentación e imputación de cargos, realizada el lunes, que Felícita Guevara jamás presentó una denuncia de agresión contra Pablo Monrroy.

En el único caso judicial que se le vincula a la acusada, es el ocurrido con su pareja anterior, en el que ella denunció maltrato, según las autoridades. 

Crueldad y saña

Esta es la principal causa del hecho que se maneja hasta este momento. Las continuas agresiones por parte de Pablo, llevaron a Felícita a cometer el crimen, que ella misma confesó ante las autoridades. 

La familia de la mujer no acepta que ella cometiera tan terrible asesinato y los parientes de él no creen que Felícita lo hiciera sola. Esta última hipótesis, también la maneja el fiscal Tunón, quien indicó que investigan la posible participación de otra persona.

Forenses consultados por Crítica indican que el descuartizamiento de una persona podría tardar entre 45 minutos y 6 horas, dependiendo de las armas utilizadas y del conocimiento que se tenga de dónde hacerse los cortes. 

En el caso del descuartizamiento de Coclé, se habría usado un machete y un martillo para cercenar a Pablo, según Tuñón.

El cuerpo de la víctima fue encontrado dentro de una nevera. Le cortaron los brazos, piernas, la cabeza y le abrieron el tórax.

El forense aseguró, que en este caso lo que más le dificultaría serían las partes que tiene huesos, entre eso la cabeza, donde tendrá que ejercer una presión más fuerte, con un objeto contundente.

¿Cómo lo hizo o hicieron? se desconoce. El tiempo en hacerlo, también.

Tranquila en la audiencia

El lunes, Felícita Guevara se presentó a la audiencia de imputación de cargos en el Sistema Penal Acusatorio. Era la primera vez, que se conocería públicamente el rostro de la supuesta asesina. A su llegada a la sede del SPA, la acusada se cubrió la cara, usando un cartucha de papel, color amarillo. 

Iba esposada de manos y pies, y vestía una franela blanca, un pantalón licra, color gris, y unas sandalias.

En la sala entraron familiares de “Tita”, dos hermanos de Pablo Monroy, periodistas, estudiantes de Criminalística, personal del Inamu y otros espectadores.

Ante el juez, el fiscal Tuñón explicó que para matar a Pablo se usó un martillo para picarlo, luego los restos lo metieron a una nevera y se le colocó gran cantidad de café. Después, supuestamente se intentó limpiar toda la evidencia. Sin embargo, no se logró.

Durante una inspección policial se encontró una sábana en la lavadora con manchas de sangre, al igual que en el trapeador, la pared de la cocina, el piso del baño y la sala

Pese a los señalamientos del fiscal, "Tita", como también se le conoce a Felícita, se mantenía imperturbable en la audiencia.

Una vez se hizo el levantamiento del cadáver, el resultado de necropsia arrojó que preliminarmente al hombre lo estaban picando, mientras estaba aún con vida, aseguran

Mientras que Tuñón hacia la descripción del hecho, la acusada se veía tranquila, aunque su rostro estaba demacrado.  En un momento de la audiencia y al darse cuenta de la presencia de sus familiares, la mujer esbozó una sonrisa.

Entre la mañana y la noche 

A medida que los días transcurren se van develando detalles de este horrendo crimen. Una de las grandes interrogantes que han surgido es lo ocurrido entre la hora del asesinato y el hallazgo del cuerpo.

Si los datos son reales, a Pablo lo asesinaron en la mañana del sábado y el cuerpo fue descubierto en horas de la noche. 

Vecinos de la pareja en Altos de Llano Bonito dijeron que el día de los hechos nadie escuchó nada, no hubo ruido en la casa, y hasta la mujer habló tranquilamente con otra vecina quien le hizo el pago de unos cosméticos que la hoy imputada vendía.

Una fuente consultada por Crítica indicó que ese día Felícita, supuestamente, había ido a una tienda, donde realizó compras, luego volvió a la casa e incluso mandó a buscar a sus hijos que estaban donde sus abuelos, en la comunidad de El Coco de Aguadulce, para llevarlos a un cumpleaños en el sector de Pocrí, dijo.

Felícita vistió a sus hijos en la sala y les dijo que no entraran a la habitación por razones que no explicó, por lo que los niños notaron muy extraña su actuación, según la fuente.

Al pasar las horas, “Tita” volvió con sus hijos a su casa, pero demoró muy poco, y se retiró a la casa de sus abuelos, residentes en El Coco.

Antonio Murillo, hermano del fallecido, dijo que el día de la tragedia, él en su casa, ubicada en Natá, estaba esperando a la pareja, con quienes se había puesto de acuerdo para compartir, pero nunca llegaron.

También hay quienes indican que antes de la tragedia, la pareja tenía varios días separada. Tres días antes Felicita buscó a Pablo en la casa de la mamá de hombre y de allí se fueron a la casa de Guevara en Altos de Llano Bonito.

Los propios hermanos de Pablo Monroy revelan que se habla que el día de los hechos se vieron a dos sujetos en un taxi merodeando la casa 48 de la pareja.

Otras fuentes indicaron que se comenta que eran dos morenos y que se movían en un taxi con placa de Panamá.

"Yo lo maté, lo maté"

 

Felícita confesó públicamente ser la autora del crimen. Según se conoció, la mujer le comentó a su hermana lo que había hecho, por lo que esta, a través de una vecina, dio parte a las unidades policiales, en este caso a una unidad del Senafront, quien notificó de lo ocurrido a la Policía Nacional.

Cuando los policías llegaron a la casa de Felícita, observaron que no se encontraba nadie, y los vecinos le habían notificado que “Tita” había salido, por lo que al revisar se encontraron con la escena atroz.

Minutos después, llegaron los abuelos de Felícita, quienes también se habían enterado de lo ocurrido de viva voz de la mujer, por lo que al llegar a la casa conversan con los policías, a quienes les dicen de lo ocurrido y que por sus propios medios querían corroborar el hecho.

Al poco rato, del mismo auto se baja la  mujer llorando, y gritando: "¡Yo lo maté, lo maté!".

Pese a la confesión de Felícita, hay muchas dudas en este caso: la saña del asesinato, la posibilidad de que otra personas estuviera involucrada y el por qué mataron a Pablo.

Felícita se encuentra detenida. El juez dio un plazo de seis meses para que se lleven a cabo las investigaciones. tiempo en que la fiscalía puede comprobar o no, la hipótesis sobre la posibilidad de que otra persona esté involucrada en el crimen. 

Mientras, en Ciénaga Redonda, en Natá, el dolor y la tristeza reinó el jueves, cuando los familiares, vecinos y amigos de Pablo Monroy,  le dieron el último adiós a este joven de tan solo 22 años, quien se dedicaba a la Chapistería y que emigró de su natal Colón hacia Coclé, cuando solo tenía 12 años.

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