Latidos del Barrio: plan social llegará a 2 millones en zonas olvidadas
El plan busca crear 10 centros comunitarios que llevarán cultura, deporte, salud y educación a los barrios.
El programa Latidos del Barrio fue presentado ante el Consejo de Gabinete con una promesa clara: meterle corazón a los barrios que por años han estado al margen.
La iniciativa, expuesta por la primera dama Maricel Cohen de Mulino junto a la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, busca levantar 10 centros comunitarios donde la cultura, el deporte, la salud y la educación vuelvan a tener espacio real.
Desde el Gobierno explicaron que el plan apunta directo a más de 2 millones de panameños que viven en comunidades golpeadas por el abandono.
La idea es abrir lugares vivos, con formación artística, encuentros comunitarios y recuperación de espacios públicos, enfocados sobre todo en jóvenes, para cerrar el paso a la violencia, las drogas y las pandillas.
“Es un programa que camina con las comunidades, que reconoce el talento que ya existe en nuestros barrios y lo convierte en oportunidades reales”, soltó la primera dama durante la sesión, encabezada por el presidente José Raúl Mulino. Aseguró que el proyecto no se piensa desde un escritorio, sino desde el territorio, escuchando a la gente y fortaleciendo valores como el respeto y la convivencia.
El plan va a largo plazo. En tres años se levantarán 4 centros en el área metropolitana y 6 en distintas provincias, con una inversión proyectada de B/.23.8 millones.
Según las cifras oficiales, eso equivale a una inversión social de B/.10.82 por persona, buscando que la cultura y la creatividad no sean un lujo, sino un derecho.
Desde el Ministerio de Cultura, Herrera recalcó que Latidos del Barrio no es relleno ni adorno. Dijo que la cultura es una herramienta clave para la prevención social, la recuperación de espacios públicos y para que el Estado vuelva a sentirse presente en comunidades priorizadas.
El Gabinete dio su respaldo al programa, destacando su potencial para generar oportunidades reales, cohesión social y desarrollo comunitario. La apuesta es clara: menos discursos y más presencia en los barrios donde la necesidad se siente todos los días.