Mulino mueve fichas: Panamá se planta por la voluntad del pueblo venezolano
Panamá respeta la voluntad popular del pueblo venezolano, que eligió en las urnas a Edmundo González
El presidente José Raúl Mulino se sentó a la mesa con los embajadores de Panamá en Estados Unidos, la OEA y la ONU, para afinar la postura del país frente al espinoso tema de Venezuela, justo antes de la sesión de este lunes 5 de enero en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La posición de Panamá es clara: respeta la voluntad popular del pueblo venezolano, que eligió en las urnas a Edmundo González, y no reconoce a Delcy Rodríguez como sucesora de Nicolás Maduro. Sin rodeos, sin medias tintas.
Esa posición la llevará con firmeza Eloy Alfaro, embajador ante la ONU y delegado en la OEA, quien adelantó que Panamá reafirmará los principios democráticos y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino, sin imposiciones externas.
En la reunión también estuvieron José Miguel Alemán, embajador de Panamá en Washington; Ana Irene Delgado, embajadora ante la OEA; y los jerarcas de Cancillería, Javier Martínez Acha y Carlos Hoyos, ministro y viceministro de Relaciones Exteriores.
La agenda sigue. Para este martes 6 de enero, Ana Irene Delgado tomará la palabra en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, en Washington, donde se pondrán sobre la mesa los hechos recientes en Venezuela, en un momento donde la región mira y toma nota.
Panamá, mientras tanto, deja su mensaje claro: la democracia no se negocia y la voluntad del pueblo se respeta.
Más presión desde la región
Horas antes, Mulino sostuvo una conversación telefónica con su homólogo de Paraguay, Santiago Peña, donde ambos coincidieron en que es urgente sentar a los presidentes de la región para hablar claro sobre una transición democrática en Venezuela, y hacerlo en el corto plazo.
Mulino y Peña fueron claros: deben ser los propios venezolanos quienes decidan el futuro de su país, en un proceso que arranque con señales reales, como el retorno de los exiliados y la liberación de los presos políticos, sin discursos maquillados.
Durante la conversación, Mulino recordó que Panamá ha sentido de frente la crisis venezolana, cargando parte de la catástrofe humanitaria por la migración irregular, donde más del 90% de las personas registradas en su momento eran venezolanas. A eso se suma ahora el flujo migratorio inverso, tras el cierre de las rutas hacia Norteamérica.
Ambos mandatarios coincidieron en que cualquier ordenamiento democrático pasa por reconocer la voluntad electoral expresada en las actas de los comicios de 2024, documentos que reposan en Panamá y que, según recalcaron, no pueden seguir siendo ignorados.
Desde ya, las cancillerías de Panamá y Paraguay coordinan una conversación virtual entre presidentes de la región que estén dispuestos a asumir el tema venezolano .