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¿Por qué hay diablos en las tradiciones panameñas?

Empezaron siendo un patrón religioso de América Latina, pero luego se convirtieron en una tradición folclórica y autóctona de Panamá.

Diablicos sucios. Foto / Epasa

Por: Ana Cristina Quinchoa -

Como bien dicen, el folclore es la parte esencial de los pueblos. Muchas tradiciones en Panamá se disfrutan y respetan, sin embargo, en ocasiones, se desconocen sus orígenes. En nuestras costumbres existen las representaciones de los diablos, esos personajes aterradores, pero atractivos a la vez, que aparecen en diversas festividades panameñas. Pero, ¿sabemos por qué están presentes en nuestras tradiciones?

Se cuenta que fueron los europeos quienes trajeron a los diablos a Lationamérica en épocas de la colonización.

De acuerdo con Kenneth Núñez, quien forma parte de la Unión de Directores de Danzas del Gran Diablo de La Chorrera, lo anterior ocurrió porque los españoles llegaron a poblaciones indígenas que no dominaban el idioma español, y les era más fácil entender los mensajes a través de dramatizaciones y mímicas. Los españoles, al ser muy religiosos, sentían la necesidad de imponer su fe cristiana entre la población, surgiendo así los diablos como una representación del mal.

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Para esa época surgieron las primeras danzas de los diablos sin diálogo. A través del miedo que generaban con su aspecto terrorífico y bailes bruscos, lograban que los indígenas comprendieran la evangelización entre el bien y el mal.

Hoy en día, los diablos siguen generando temor. Cada provincia de Panamá cuenta con al menos un diablo o diablico. Hasta el momento existen 25 variantes de danzas de diablos en el país, asegura Núñez.

Existen desde diablos sucios y limpios, entre ellos los tradicionales diablicos sucios de la Villa de Los Santos, los Diablos Espejos de La Chorrera, la mezcla de los diablos y el congo en Portobelo, provincia de Colón, el diablo limpio en Parita, y los diablicos Cucuá de Penonomé, provincia de Coclé. Los diablos se presentan con máscaras diabólicas o de animales.

Los Diablicos Sucios

Los conocidos diablicos sucios fueron nombrados así, porque el vestuario que usaban al principio era de manta sucia, y las líneas negras estaban pintadas con carbón y las rojas con achiote, y durante la ejecución del baile, con el sudor y demás, la pintura se corría en toda la vestimenta.

En cuanto a la caracterización de los colores, no hay un significado formal, pero los expertos aseguran que las líneas rojas y negras son una representación de las llamas del infierno.

Los diablicos sucios también tienen un sentido religioso. En la temporada del Corpus Christi se apoderan de las calles de varias provincias de Panamá, en especial en la Villa de Los Santos donde empiezan a danzar desde el primer jueves de Corpus, y luego los tres domingos que le siguen, en comparación con el pueblo chorrerano que ha agregado un domingo más para la festividad cristiana.

Con el paso de los años, este último aspecto se ha ido perdiendo, confiesa Núñez, ante las creaciones de nuevas variantes de danzas.

Inversión por pasión

Kevin Goodin, diablo mayor de las Danzas de Proyección Folklórica Cadencia y Tradición Nacional menciona que para él formar parte de las tradiciones, es un orgullo, pues viene de una familia apasionada por la cultura panameña.

Para Goodin, el valor de la vestimenta es lo de menos, porque aunque invierte 200 dólares, confiesa que en cada presentación se entrega con pasión y dedicación, y ya lleva seis años en la danza.

Otros invierten hasta 250 dólares como mínimo, solo en el vestuario, porque las máscaras pueden tener un valor arriba de los 150 dólares.

Desde la tela para la camisa, el pantaloncillo, la falda, y los objetos que requiere la indumentaria, se suman a la adquisición que hace una persona para sobresalir entre todos los diablicos, y aunque no es una competencia por quién se ve mejor, cada uno quiere dar lo mejor de sí.

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Además de la mano de obra para la confección de la vestimenta diablezca, que va desde los 25 a 30 dólares. Y aparte, hay danzantes que ahorran para poder cambiar de máscara cada año.

Las presentaciones de los danzantes 'diablezcos' no solo se ven en épocas de Corpus Christi o fiestas patrias, los participantes asisten a eventos sociales donde son muy aclamados. Los bailes de los diablos, en especial la Danza del Gran Diablo son cada vez más frecuentes en compromisos matrimoniales, cumpleaños, incluso en baby showers.

Los costos dependen del evento, pero regularmente para presentaciones pequeñas, donde no se requieren a todos los danzantes, se cobran diez dólares por diablo.

Cuando los diablicos bailan en las calles, y las personas quieren una pequeña danza afuera de sus casas, el costo ronda desde los 15 a 20 dólares.

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Los diablicos viven de las propinas, de acuerdo con Núñez, pero lo difícil en sí, es pagar los honorarios de los músicos que acompañan a los danzantes en las presentaciones, porque lo que cobra un músico va desde los 75 dólares por día o por una armonización ambiental.

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